Resident Evil (2002), empieza una saga

 

A principios de siglo aun no era habitual ver películas basadas en .  Los pocos intentos habían sido cosas como Super Mario Bros, Street Fighter: La última batalla, Double Dragon y Mortal Kombat a mediados de los 90 que no destacaban precisamente por su calidad. El problema era siempre el mismo: una combinación de falta de talento y presupuesto que terminaba hundiendo al conjunto en una cutrez impresionante. Parecía que el terreno de videojuego estaba abonado a ser una cosa de frikis y serie B.

En 2002 la generación PlayStation vio como venía a rellenar el hueco que faltaba en sus corazones. El proyecto nacía de alguien apasionado por el tema: Paul W. S. Anderson que ya había perpetrado lo de Mortal Kombat (película por la que siempre odiaré a mi hermano que me hizo llevarlo al cine a verla). Pero parece que Anderson aprendió algo de la evidente falta de medios que tuvo en la película protagonizada por . Para Resident Evil tomó conciencia de que iba a ser a una película de Serie B y a partir de ahí empezó a construir el resto y no al revés.

Salvando las distancias, Resident Evil podría haber sido una película dirigida por John Carpenter. Haciendo un eficaz uso del espacio cerrado en el que se desarrolla la acción, Anderson supo salir airoso del cara a cara con los aficionados y dar al espectador profano un buen ejercicio de cine de acción con unos toques gores. En mucho ayudó la que después se convertiría en su señora esposa. aportó su hipnótica belleza mostrando una gran destreza en las escenas de acción a las que ya estaba acostumbrada desde los tiempos de El Quinto Elemento.

La historia que contaba la película no entraba dentro del canon de los videojuegos y nos introducía al personaje de Alice, inventado para la ocasión. La Corporación Umbrella la liaba con un virus en unos laboratorios situados en un sótano y todos los que pasaban por allí se convertían en zombis. Un grupo de rescate intentaba salir de allí y poco más. Bien contando, de forma entretenida y abriendo paso a lo que vendría después.

Mañana seguiremos hablando del resto de la saga hasta culminar en la quinta parte que se estrenará el viernes. Jugad con nosotros.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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