Muestra Syfy: Último día con Simon Pegg y Tom Hiddleston

Muestra Syfy

Y otro año más, la Muestra SyFy llegó a su final entre Huesitos, mucha mandanga y una en estado de gracia. Tristemente, las películas no acompañaron demasiado en este fin de fiesta, aunque, siendo terriblemente sinceros, hemos visto cosas peores en años anteriores. Aunque el nivel de este año no ha tenido una gran película (como fue Coherence o Lo que hacemos en las sombras), también es cierto que no ha habido ningún gran bodrio de los que nos arrepentimos de ver. Digamos que la cosecha ha sido más regular pero también más mediocre. Con todo, nos quedamos con ganas, un año más, de volver el próximo año. De momento, vamos a ver lo que dio de sí el domingo:

Demon

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Película polaca sobre posesiones mucho más interesante de lo que la mayor parte de la sala creyó entender. En mitad de una boda, un espíritu judío posee al novio y, en lugar de obligarle a realizar la típica masacre repleta de gore y desvarío, simplemente se va haciendo con su personalidad poco a poco. Por el camino tendremos dosis de humor negro, y pequeños momentos de terror que culminan en un último plano fabuloso. El gran problema de Demon es que no llega a definirse completamente como una película de género, y es más un drama que una o ciencia-ficción, pero salvado este obstáculo estamos ante un giro de tuerca en las obras sobre posesiones. Tristemente, no podremos ver más películas del director, ya que se suicidó poco antes de empezar a estrenar Demon en festivales de cine variados.

Jeruzalem

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Si coges REC, cambias la cámara al hombro por unas Google Glasses y añades un poquito de Monstruoso, tenemos Jeruzalem, una película tonta, previsible y muy poco destacable que, sin embargo, te deja pegado al asiento durante sus 90 minutos, precisamente por lo liviana que resulta. Cuando dos turistas americanas acaban en Jerusalén de vacaciones, lo que no esperaban es que los muertos resucitaran y se pusieran a volar por encima de la ciudad. El recurso narrativo de las Google Glasses funciona bien, aunque el dramón innecesario de la protagonista cansa al más pintado. Sobranlos  momentos con monstruos gigantescos o los ridículos intentos por crear un drama inexistente (por ejemplo, la protagonista arriesgando su vida por salvar a un chico que ha conocido el día anterior), pero uno puede relajarse y dejar que pase. ¿Divertida? Sí. ¿Absurda? También. Para una tarde de domingo muy tontuela.

Absolutamente todo

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El ex-Python Terry Jones vio Como Dios, dijo “¡Yo puedo hacer exactamente lo mismo!”, y se puso manos a la obra. Cambiando a Dios por alienígenas y a por Simon Pegg, Absolutamente todo es una película con chistes que funcionan, sí, pero que realmente pasa sin pena ni gloria por culpa de unas mecánicas narrativas conocidas por todo el mundo. Dicho de otra forma: Es más previsible que un episodio de Pocoyó. Con todo, algunos chistes funcionan, podemos escuchar a todos los juntos charlando, y es el tristísimo último papel de Robin Williams como la voz del perro Dennis. Solo por eso ya merece la pena su visionado, siempre que os apetezca una comedia que no se salga de lo común en… absolutamente nada.

High Rise

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Ya había visto esta película en el Festival de San Sebastián, y salí echando pestes, pero con miedo de no haberla comprendido del todo. Por eso decidí repetir en la Muestra SyFy… Solo para salir igual de indignado. No quiero llamar a engaño: La película tiene una fotografía apasionante, un inicio potente y una dirección más que notable, pero se va perdiendo poco a poco hasta convertirse en un trabalenguas con difícil solución. La presentación de todos los personajes dificulta seguir una trama ya de por sí compleja, pero es que los recursos narrativos que Ben Wheatley utiliza solo sirven para enfangar más lo ya enfangado. ¿El resultado? Una película notable en lo técnico, pero con una narrativa terrible. Si te gustan las películas-experimento, o valoras más “la experiencia” en lugar de que te cuenten una historia, esta es tu película. Ojo: No es que no se entienda en absoluto. Se entiende, y se preocupa mucho en repetir la moraleja una y otra vez, pero la forma de contar lo que ocurre es pretendidamente confusa y pedante. Como el año pasado, la última película hace que salgamos de la Muestra con polémica entre los fans y los detractores.

¡Y que siga por mucho tiempo, oigan!

RANDY MEEKS

Come and watch the fatty kid with a steadily declining mental health, and laugh as he attempts to give you what he cannot give himself.

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