Marvel, del papel a la pantalla: The Incredible Hulk (1977)

 

El mismo año que aparecía Spider-man en pantalla también hizo su debut otra de las creaciones más populares de Stan Lee: El Increíble Hulk. En 1977, la CBS puso en marcha esta serie que contaría con 82 episodios, algunos de los cuales se estrenaron en España en cines. Vamos con el primero de ellos.

David Banner es un científico traumatizado por la muerte de su esposa en un accidente de tráfico. A causa de este trauma se pone a investigar con el objeto de averiguar por qué la gente saca fuerzas de flaquezas en momentos clave. Durante estos experimentos él mismo se toma de conejillo de indias y se sobreexpone a una dosis Rayos Gamma. Lo que conseguirá es despertar en su interior a una fuerza incontrolable en forma de monstruo verde de buenos sentimientos pero poca paciencia.

A pesar de su origen claramente televisivo, El Increíble Hulk destaca por la seriedad de la propuesta. A diferencia de la película/serie de Spider-man, puede verse hoy día sin necesidad de ningún prisma irónico y condescendiente. La fidelidad al comic, con los claros referentes de Frankenstein y El Doctor Jekyll y Mr. Hyde, fue suficiente para contentar a los fans y no espantar al público profano. Aun así, los productores optaron por darle a todo el conjunto un marcado carácter realista que consiguió que la serie contase con un notable éxito.

Tanto Bill Bixby como Lou Ferrigno pasaron a la historia en sus respectivas encarnaciones de David Banner y Hulk quedando ambos encasillados en tan icónicos personajes. El buen hacer de ambos fue clave para el éxito de la película que tendría cinco secuelas que iremos repasando, convirtiéndose en el personaje Marvel con mayor número de adaptaciones.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.