La Jungla 3: La Venganza, verano en la ciudad

 

Estaba claro que tras la cierta falta de originalidad de La Jungla 2 había que buscar un reto aun mayor para el amigo McClane. Y que mejor que trasladar la de las navidades de las dos primeras al verano neoyorquino. El hecho de imaginar a John encerrado en Nueva York era suficiente motivo para que nada pudiera salir mal. Además la vuelta de John McTiernan a la dirección nos hacía esperar lo mejor. Afortunadamente no nos equivocamos.

La Jungla 3: La Venganza es la mejor de las secuelas de la saga. Eso es así. De hecho la película empieza con una espectacular explosión en una avenida de la Gran Manzana y a continuación vemos a McClane con una resaca de campeonato portando un cartel en el que pone I hate niggers en pleno Harlem. El caudal de buenas ideas que plantea la cinta es enorme. Pero, sin duda, la mejor idea de todas es plantear la película como una gran gymkana en la que el malo irá poniendo a en mil apuros mientras lleva a cabo su plan.

La jungla 3: la venganza

Es la La Jungla 3: La Venganza una película con mil sorpresas por descubrir, desde la identidad del personaje interpretado por Jeremy Irons hasta su verdadero objetivo. El británico se encontraba en 1995 en la cresta de la ola y disfrutó de lo lindo con su pérfido rubio platino. Es de esas veces en las que lamentas que exista el doblaje y que haya gente que no quiera (o sepa) disfrutar de la golosa dicción de un actor. Irons tomó lo mejor de Alan Rickman (con motivo) y lo expandió. No sabría decir cual me gusta más de los dos así que lo dejamos en empate.

En cuanto a Willis volvió a sudar y sangrar la camiseta como solo él sabe hacerlo. Es probablemente esta la película en la que reciba más palos, caídas y golpes de toda la saga, y aun seguía teniendo pelo. En esta ocasión se olvidan de su familia y le buscan un amigo, Samuel L. Jackson (¿soy el único que se da cuenta de que a McClane siempre le buscan amigos negros?). El toma y daca entre John y Zeus resulta de lo más divertido y entronca perfectamente con la tradición de buddy movies.

Lo único que se le puede achacar a La Jungla 3: La Venganza es su precipitado y torpe final donde la forma de deshacerse del malo es un tanto chapucera. Tanto es así que en realidad el que vimos no era el verdadero final de la cinta. Aquí os dejo el que McTiernan llegó incluso a rodar y el estudio le echó para atrás:

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies