Amor y letras, estimado Josh

 

Estimado Josh: dejarte barbita no hará que olvidemos que eres el protagonista de Cómo conocí a vuestra madre, al menos intenta que el personaje que te escribes en Amor y letras no se parezca tanto a Ted Mosby. Lo mismo es que sólo tienes un registro actoral. Como guionista tampoco es que te hayas esmerado demasiado. Yo también me encoñaría de la hermana guapa de las Olsen y al menos esa parte está bien. Pero hijo, es que la chiquilla te come (interpretativamente hablando) cada vez que aparece en pantalla. Y la historia de está ahí para rellenar minutos porque el tema no te daba para más.

Me has hecho pensar, sobre todo, en lo tremendamente pedantes que parecéis los universitarios americanos, al menos a los ojos de un humilde europeo. Sí, es verdad, yo he conocido a universitarios norteamericanos y son así de pretenciosos, que se creen que por leer unos cuantos libros de más de 1.000 páginas son intelectuales. Yo hasta tuve una amiga de Estados Unidos que decía que ella sólo fumaba en Europa. Así que ese retrato en parte no te ha quedado mal.

Para tu próxima película te recomiendo que te quedes detrás de la cámara y trabaja un poquito más el guión. Aquí en Amor y letras nos queda claro todo el tema de la edad, la experiencia y tal, pero sería de agradecer que al final no te quedases con un discursito tan conservador. Tío, que eres universitario y encima has interpretado en Broadway el papel principal de El graduado. Échale un poquito de ganas al asunto que lo mismo un día te sale una película sobresaliente. Por ahora, progresas adecuadamente.

amor y letras

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

  • Pero aún peor que la pedantería de como son los universitarios es la de la relación que tiene con la Olsen: Eso es de traca… absolutamente y ese giro de tuerca que se marca tranquilamente (y que no hay quien se lo crea) cuando se entera que la Olsen… pues eso… que para los que la hayáis visto. Pedantería y una moralidad absolutamente triste que se cargan del todo lo que podía haber sido una buena película. Total, un drama.

    • Sí, ese giro de guión es de “no me atrevo a llegar hasta las últimas consecuencias con el tema”.

  • Tenía muchas ganas de verla y cuando tuve la oportunidad disfruté como un niño. No creo que sea tan mediocre, es bastante mejor que Happythankyoumoreplease y la Olsen hace un papelón (y, madre mía, qué ojazos se gasta la niña). No sé, será que todo lo que hace este tío me encanta 😀

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