Festival de Sitges 2020: “Becky” de Cary Murnion y Jonathan Milott

Arranca una nueva edición del Festival de Sitges y, como comentaba Carlos Murcia en su previa, este año el certamen catalán apuesta por una fórmula mixta de celebración presencial y online que permitirá que cualquier usuario residente en España pueda acceder a una programación de más de 75 películas. Esto provoca que exista la posibilidad de ver algunas obras que aun no han tenido su proyección oficial dentro del festival. Este es el caso de Becky, la nueva propuesta de Cary Murnion y Jonathan Milott, realizadores de Cooties y Bushwick, dos películas que pudimos ver en en el Fancine de Málaga.

Becky

Con su tercera película, Murnion y Milott siguen apostando por un cine de género clásico, de ese que va al grano, pero como ocurría con sus anteriores películas, con una pequeña vuelta de tuerca. En Becky nos encontramos una home invasion donde unos nazis fugados de la cárcel toman como rehén a una familia, excepto a la hija adolescente. A partir de aquí, tendremos el consiguiente corre-que-te-pillo entre los nazis y la niña de 13 años que en ciertos momentos, por qué no decirlo, recuerda claramente a Solo en casa, pero con unos cuantos litros de hemoglobina más.

La primera vuelta de tuerca en Becky reside en lo explícito de la propuesta donde la protagonista es una niña a la que vemos cometer mil y una salvajadas siempre en nombre de la supervivencia primero y de la venganza después. La película reflexiona de hecho con las consecuencias de la violencia no solo en la protagonista, sino en el resto de los personajes y como esta ha modulado sus vidas, y condicionará el futuro de Becky. El siguiente giro reside en darle al cómico Kevin James su primer rol dramático como el neonazi Dominick, un papel que el actor resuelve con bastante convicción a fuerza de presencia (bruta) que contrasta con la delicada apariencia de Lulu Wilson, nombre al que prestar atención tras sus apariciones en la serie de Netflix La maldición de Hill House y en Ouija: El origen del mal, ambas de Mike Flanagan.

Becky

De todos modos, por mucho que quiera ir más allá poniendo a los infames nazis, tan en boga últimamente en Estados Unidos, como unos seres que solo podrán ser detenidos por una juventud dispuesta a mancharse las manos, Becky no deja de ser, simplemente, un eficaz ejercicio de casquería y mala baba sin mayor vuelo. Es decir, una serie B de toda la vida con la que echar un muy buen rato y que seguro gana enteros en un pase con público aplaudiendo las mil y una salvajadas perpetradas por la protagonista. Por aquí nos hemos conformado con una tele de 42”, no es lo mismo, pero es lo que hay.

Becky (Jonathan Milott, Cary Murnion, 2019) ⭐️⭐️⭐️

Becky

Becky está disponible hasta el 18 de octubre en el canal online del Festival de Sitges