Sitges 2014: Magical girl

 

En lo que llevamos de festival ya se han proyectado un buen número de obras españolas. Entre los largometrajes destacan sobretodo películas como Musarañas, La distancia y Magical Girl. Sinceramente me ha sorprendido la calidad narrativa y audiovisual cosechada en estas películas. Ayer fue el turno de Magical Girl, la última obra del director Carlos Vermut, ganadora de la cocnha de oro a mejor película y mejor director en el pasado festival de San Sebastián. Pese a estar en una única sesión y bastante marginada, Magical Girl llenó el cine Prado de y Carlos Vermut no pudo evitar la tentación de presentar su película en el “mejor festival del mundo”, según el propio autor. Y aunque durante la sesión el cine sufrió un apagón que no se solucionó pasados 15 minutos, todos los espectadores disfrutamos de lo lindo.

Magical girl

Es de agradecer que un director desarrolle un estilo personal, tanto visual como narrativo, que haga de sus películas algo único y reconocible. Carlos Vermut ya demostró su calidad como director en Diamond Flash pero es en Magical Girl donde parece que comienza su madurez como cineasta. El estilo visual de Vermut encaja a la perfección con las historias que explica. La mayoría de sus planos se basan en la cámara fija, con poquísima movilidad, renunciando a las panorámicas y los travellings. La cámara es puramente descriptiva, es como un cuadro por la que los personajes se mueven y proyectan al espectador sus inquietudes, temores y objetivos. Magical Girl se estructura a través de tres figuras protagonistas: un profesor jubilado, un profesor en paro a cargo de su hija que padece leucemia, y una mujer extremadamente intrigante con problemas psicológicos. Tres personajes unidos por el azar y el destino, y cuando sus vidas confluyan ya nada volverá a ser lo mismo.

La obra avanza con una delicadeza exquisita y la interpretación bastante desdramatizada de los actores contrastan a la perfección con la dura y violenta historia que se esconde tras la pantalla. Carlos Vermut es sin duda una de las nuevas promesas del cine español y espero que durante su larga trayectoria nos sorprenda con nuevas películas dignas de un director artesano.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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