Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, nos toman el pelo

 

6,4 millones de Euros y 870.000 espectadores en España, 346,4 millones en todo el mundo, la mayor apertura mundial de 2011. Estas son las apabullantes cifras de : En mareas misteriosas sólo en el fin de semana. Un éxito rotundo está claro. Un éxito de marketing porque lo que es cinematográfico es de pena.

Ya deberíais saber que en Cine en Serio no tenemos nada en contra del cine descaradamente comercial, ese que va a por tu bolsillo sin pudor. Lo único que pedimos a cambio es un mínimo de respeto. Ya que soy consciente de que no voy a ver una película sesuda y profunda, lo mínimo es que te lo pases un poquito bien. Y es que lo de esta película debería estar penado por ley. Así, directamente.

No soy un gran fan de la serie de Piratas del Caribe. La primera me pareció un digno entretenimiento, la segunda me pareció un poco más de lo mismo y la tercera ya me pareció un poco cansina (os recuerdo que duraba 169 minutos). Estas tres películas hacían hincapié en elementos fantásticos y de aventuras bastante sobados pero que se dejaban ver. Pero es que lo de estas mareas misteriosas no hay por donde cogerlo. Johnny Depp repitiendo poses hasta lo insoportable, Geoffrey Rush completamente desganado, el espantoso acento de Penélope Cruz (creo que pocas veces recomendaré que veáis una película doblada) y Ian McShane escandolosamente desaprovechado.

La chispa y gracia que podrían tener las anteriores entregas aquí brilla por su ausencia. Ni un chiste despertó en mi una sonrisa. La aventura, por llamarla de alguna manera, se resume a un cúmulo de escenas aburridísimas. Se supone que la película narra la búsqueda de la Fuente de la Juventud y a esto le añaden una serie de historias secundarias de un ramplón que cabrea.

Yo no sé de quien es la culpa. Si de los guionistas que no se han querido comer la cabeza lo más mínimo, si del director que se limita a rodar con mediocre oficio o si de los productores que no se han querido gastar la pasta. ¿A ver si va a ser culpa nuestra por darle nuestro dinero y creen que es esto lo que quiere el público?

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

2 Respuestas

  1. 20 diciembre, 2013

    […] gracioso, ya que en ningún momento se esconde y se puede aceptar como una parte más en la saga de Piratas del Caribe, y tal vez pueda servir de autorreferencia, ya que productores, actor secundario (o eso dicen) y […]

  2. 9 febrero, 2016

    […] no es Transformers, ni Piratas del Caribe, ni Crespúsculo, ni Los Tres Mosqueteros, ni Fast&Furious; la sensibilidad de Las Aventuras de […]

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