Los exámenes, cuidando a los hijos

 

Eliza se juega su futuro. La hija de Romeo, médico de un pueblo de la Rumania actual, se plantea abandonar a sus padres en plena crisis matrimonial para mudarse al extranjero alejándose de un mundo de violencia y pobreza donde el engaño y la trampa campan a sus anchas o bien quedarse junto a ellos y tirar por la borda todo lo que ha conseguido con su estudio en años anteriores. Los exámenes finales están a la vuelta de la esquina y la beca puede volar muy lejos.

Los exámenes

La investigación infructuosa de una agresión sexual dejará muy tocada a la policía local de su pueblo demostrando que la justicia puede comprarse y que en ocasiones mira hacia otro lado como algunos de los testigos que estuvieron presentes en el lugar de los hechos. En esta Transilvania del director el quid pro quo lo controla todo. Si quieres recibir algo debes dar antes otra cosa. Todo tiene un precio, nada se consigue es gratis. Romeo traspasará la línea de la legalidad con tal de que su hija pueda escapar de un país arruinado y ella madurará por las bravas decidiendo ella sola lo que mejor le conviene, incluidos novios o aceptando el pago que se le exige. Alrededor de ellos los demás también tienen algo que pedir y que dar, como amantes con hijos rebeldes que tiran piedras como protesta o viejos conocidos que necesitan que les echen una mano en el hospital con cierta lista de espera de trasplantes de órganos.

Los exámenes critica mordazmente a esta Rumania interesada que no airea sus trapos sucios, un país que necesita regenerarse para poder salir adelante. El nepotismo es un mal endémico que debe desaparecer, un defecto que salpica en este film tanto a la policía como a la política. El director utiliza esta relación padre-hija como un ejemplo de amor sincero, decente y verdadero, un buen punto de partida para lo que se busca, un distanciamiento y repulsa a la corrupción. Genial idea que sin embargo no acaba bien. Todos los interrogantes y enigmas que se crean solo se adivinan pero no se responden ¿Quién tira las piedras a la casa y coche del doctor? ¿Qué nota sacó Eliza en la última prueba? ¿Irá Romeo finalmente a la cárcel por haber hecho trampas y defender a un posible criminal? ¿Quién fue el que atacó a la chica en la obra, cerca de su instituto? Después de dos horas y diez minutos la sensación que tienes es que te faltan escenas eliminadas o que el final es un nuevo comienzo en este familiar. Ahora lo importante es saber si ha sido algo genial y preparado o esta ausencia de información es accidental. En parece que no lo tuvieron muy claro, negándole la Palma de Oro a Mungiu que fue a parar a Ken Loach.

los exámenes

Los personajes presentados en Los exámenes son muy reales. Un hombre maduro en crisis que se consuela en los brazos de una mujer más joven que él, una que mira de reojo la relación de sus padres y coquetea con un novio de armas tomar, un importante hombre de negocios con pasado turbio o una esposa fiel que trabaja como bibliotecaria y que se da cuenta que ha perdido su juventud y a su marido. Todos viven infelices en este pequeño pueblo que puede ser cualquiera, un pequeño pedazo de cotidianidad rumana vigilada. La cámara no solo se coloca en la fachada de la casa de Romeo o graba puntos ciegos sin vigilancia sino que recorre también los rincones y barrios más humildes. Cuidado con lo que haces, la conciencia puede perseguirte por callejones oscuros. Quien la hace la paga….

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