Les combattants, en lucha con el futuro

 

Por una parte, Les combattants puede ser vista como una historia más de jóvenes buscando su lugar en el mundo en una sociedad que cada vez les tiene menos en cuenta. Las peripecias de Arnaud y Madeleine desde que se conocen en la playa y ella demuestra su carácter más bien hostil, al ingreso de ambos en una peculiar academia militar nos llevan por un proceso no solo de conocimiento mutuo sino de autoconsciencia de las responsabilidades con las que habrá que lidiar en una Europa en .

Pero con mucho tino, sutileza y buen gusto, el debutante Thomas Cailley compone un relato que encierra mucho más que una simple coming of age. Como sin querer la cosa y evitando impostar la voz Les combattants se revela como toda una metáfora de nuestra sociedad en crisis. Cailley y su coguionista Claude Le Pape muestran las diferentes formas de enfrentarse a la autoridad: la visceral y llena de furia que caracteriza a ella y la más conformista y sosegada de él. La historia de supervivencia y preparación ante un futuro incierto (el de esta sociedad) plantea también nuevos puntos de vista ante una masculinidad y feminidad en constante reformulación.

Les combattants

Les combattants va mutando su piel pasando del relato romántico de verano a la adolescente, pasando por el familiar e incluso algún que otro apunte bélico y, como ya hemos comentado, la parábola social. Así, la película de Thomas Cailley va puntuando temas con enorme lucidez pero sin perder de vista la cercanía de sus personajes. No en vano, la excelente labor de los actores y Adèle Haenel se vio recompensada con sendos Premios Cesar: la sutileza  de Cailley también se ve reflejada en las composiciones de los dos jóvenes actores que superan con sobresaliente el reto de mantener sobre sus hombros una historia más mínima de lo que parece.

Les combattants

Con un gran sentido del humor e incluso ciertas dosis de Les combattants es desde ya una de las grandes sorpresas del verano. De visión fácil en la superficie y numerosas capas de complejidad en su fondo, la obra de Cailley nos presenta a un joven director al que habrá que seguir con lupa y del que podemos esperar grandes cosas. Su debut ya es grande, esperemos que lo que venga también lo sea.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies