Filmadrid Sección Oficial: Things of the Aimless Wanderer / Theeb

 

Siempre es de agradecer la pericia de los programadores de festivales para relacionar películas que, en principio, podría parecer que poco tienen en común y proyectarlas un mismo día, de forma que estas adquieren nuevos y estimulantes significados. El cuarto día de proyecciones en nos acercó a dos filmografías claramente desconocidas para nosotros: por un lado la rwandesa con y por otro la jordana con . Ambas, de diverso modo y con diferentes grados de importancia dentro de sus relatos, vienen a poner sobre la mesa la cuestión de las relaciones entre el hombre blanco y los habitantes africanos.

Things of the Aimless Wanderer

Things of the Aimless Wanderer propone un relato a tres tiempos donde el asesinato de una joven rwandesa se resuelve a través de diferentes hipótesis protagonizadas por un explorador blanco, un joven rwandés y una mujer, también de nacionalidad rwandesa. La belleza de Things of the Aimless Wanderer, más allá de la inherente de muchos paisajes presentes en la primera parte, reside en la forma en que sus personajes y la narración van creando unas capas de sometimiento y comprensión hacia el otro: el blanco con su involuntaria condescendencia hacia el negro; el hombre, da igual si blanco o negro, que anula a la mujer, sin importar su condición; y por último, la lucha entre la incorporación de usos y costumbres occidentales, frente a los tradicionales de Rwanda… Así, dentro de la complejidad narrativa de Things of the Aimless Wanderer, surge un muy interesante choque de fuerzas que, a través de los mimbres de un inusual thriller, vamos descubriendo parte de una realidad del mundo que el cine tiene la virtud de mostrarnos.

Theeb

Menos ambiciosa en lo narrativo es en cambio Theeb del director jordano Naji Abu Nowar que nos presenta la odisea del pequeño Theeb a lo largo del desierto de Arabia. Tras seguir los pasos de un oficial del ejército británico a principios del siglo XX, Theeb sufre un proceso de maduración y llegada a los temas de la edad adulta en una película que tiene trazas de western, así como las más elementales propias del cine de iniciación. Lo más interesante es ver como en ciertos contextos la presencia de la muerte está tan naturalizada que, provocando sus evidentes traumas, sirven (o han servido) como ritos de paso propios de una sociedad. Aun así, y a pesar del gran trabajo de cámara de Abu Nowar, Theeb resulta demasiado inocua y previsible.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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