Festival D’A Barcelona: AHORA SÍ, ANTES NO, nuevos significados

 

Resulta muy difícil encontrar hoy en día un autor cinematográfico cuya estética y todos aquellos aspectos formales con los que teje sus películas acompañen y estén a servicio de los discursos que elabora. es uno de estos raros especímenes que saben entender el cine y crean sus películas siendo conscientes de los elementos tanto narrativos como formales con los que pueden jugar. Pero no solo se ha ganado con los años el calificativo de buen director sino que ha conseguido que la crítica y el público le respeten como algo mucho más difícil de conseguir: un buen autor. Sus marcas de estilo son tan potentes y auténticas que apenas hacen falta dos minutos de metraje para identificar una película suya. Su última obra, Ahora sí, antes no sirve para acercarnos de nuevo a sus inquietudes cinematográficas y sobre todo para comprender cuales son sus intenciones como cineasta.

ahora sí, antes no

Ahora sí, antes no narra, como es costumbre en toda su obra, el encuentro fortuito entre dos desconocidos, un director de cine independiente y una pintora. Poco a poco irán entablando a lo largo del día una fuerte relación hasta el punto de que surgen las primeras señales de algo parecido al amor. Pero el director está casado y los remordimientos y culpabilidad por parte de ambos flotan en el aire e impiden la culminación del encuentro amoroso. Una vez explicado el argumento merece la pena adentrarnos en el dispositivo formal propio de Hong Sang-Soo y analizarlo con detenimiento. El director surcoreano representa las escenas de sus películas a través largos planos secuencia estáticos donde los actores tienen un amplio espacio temporal y físico para comunicarse. Hong Sang-Soo deja que los actores interpreten sus roles pero no se mantiene inmóvil tras la cámara sino que busca el dinamismo dentro de una puesta en escena que a priori puede parecernos totalmente estática. De ahí los famosos reencuadres a través de zooms que caracterizan al director. Pero el objetivo de este recurso que puede parecer violento en un primer momento no es únicamente añadir movimiento a la imagen sino que viene respaldado por una intención narrativa. A través de los reencuadres Hong Sang-Soo busca encontrar nuevos significados a las escenas que plantea. Acercándose a los rostros puede desvelarnos el nerviosismo de los personajes o como están encajando las palabras del interlocutor. También ocurren determinados efectos cuando realiza lo contrario y se aleja de ellos para aislarlos y evidenciar la burbuja en la que viven al margen del mundo real. Este dispositivo formal busca constantemente aportar nuevos significados y nuevos sentidos a la narración dentro de una misma puesta en escena. Es a través de los pequeños detalles que nos desvela el director, como consigue hacernos partícipes de las historias que nos explica y sobre todo crear un vínculo empático con los personajes.

ahora sí, antes no

Lo verdaderamente fascinante de Ahora sí, antes no es que Hong Sang-Soo consigue darle una vuelta de tuerca haciendo que el dispositivo narrativo también busque y tenga los mismos objetivos que el dispositivo formal. El encuentro entre los protagonistas se nos explica dos veces para descubrirnos nuevos detalles y nuevos significados. Muchas de las secuencias se repiten prácticamente de la misma forma pero un simple encuadre diferente o un leve cambio en el diálogo transforma Ahora sí, antes no y añade nuevos valores a la escena. Tras ver películas tan ricas y llenas de significado pero a la vez tan simples y modestas uno solo quiere que el director de Noche y día,  Hahaha, La mujer es el futuro del hombre o En otro país entre muchas otras joyas, continúe deleitándonos en el futuro con su personal forma de hacer cine.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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