El gran vuelo, la imagen femenina

 

El gran vuelo, de Carolina Astudillo Muñoz, presenta la historia de Clara Pueyo, que en los primeros años del franquismo tuvo que luchar no solo con la dictadura recién impuesta sino con la maldición que en esa época suponía ser mujer.El gran vuelo

Mujeres comunistas como Pueyo tuvieron que enfrentarse a una sociedad que por un lado les tenía asignado ya el rol de esposa y ama de casa fiel y por otro, su propio lado, encontraban la oposición de los arcaicos rojos que miraban con recelo a una mujer revolucionaria. El continuo estado de traición y paranoia del bando republicano provocaban este rechazo hacia la figura femenina a la que en definitiva querían situar en el mismo puesto que planteaba la dictadura.

Mediante una ingente cantidad de imágenes de archivo El gran vuelo nos ofrece un retrato personal que trasciende más allá de la propia Clara Pueyo para adentrarnos en un mundo donde la importancia de la mujer en la imagen es fundamental: objetos eróticos, esposas fieles, sirvientas dóciles, todas ellas sonrientes en las fotografías ya sea un retrato familiar o una reunión de presas al borde de la pena de muerte. La grandeza del trabajo de Astudillo Muñoz consiste en utilizar estas imágenes para que seamos conscientes de lo artificial y construida que está nuestra realidad y que al escarbar en historias como la de Pueyo vemos todo lo que estas imágenes enmascaran.

El gran vuelo

El poco material que hay sobre Pueyo, unos minutos de y algunas cartas, sirven a la directora para indagar en más celuloide e intentar rellenar los huecos que la narración impide completar. Todo ello mediante bellísimas imágenes con el encanto de lo pasado, que no fue mejor, pero a nuestros ojos parece más . Un documental que no solo fascina por lo que cuenta sino por la hipnótica, rozando lo abstracto, composición de sus evocadoras imágenes.

EL GRAN VUELO CONSIGUIÓ EL PREMIO A MEJOR AL MEJOR DOCUMENTAL EN EL FESTIVAL DE MÁLAGA 2015 Y PUEDES VERLO EN CINETECA MADRID

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

1 respuesta

  1. 30 octubre, 2015

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com:  El gran vuelo, documental de Carolina Astudillo Muñoz, presenta la historia de Clara Pueyo, que en los primeros años del franquismo tuvo que luchar no solo con la dictadura recién impuesta sino con la maldición que en e…

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies