El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace, la crisis de Nolan

 

¿Cómo se hace una crítica de una película como El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace? ¿La consideramos como una parte de un todo conformado por Batman Begins, El Caballero Oscuro y esta película? ¿O nos centramos en ella y pasamos del resto? Haré las dos cosas: primero una y después otra. Además con una película con el hype de esta es difícil abstraerse de todo el ruido que se monta alrededor. Por eso hemos tardado un poco más en sacar la crítica aunque la vimos el día de su estreno.

Como entidad individual El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace es lo más cerca que se puede estar de la película de perfecta: un plantel de actores maravillosos, un holgado presupuesto, unos personajes más que interesantes y, qué coño, es Batman. Una de las cosas que creo que no se le reconocen a es el manejo del ritmo, esencial en una peli de acción y en una comedia. Eso es algo que se pare en el guión, se formaliza en el rodaje y se apostilla en el montaje. decía que una película debía de ir de menos a más porque era imposible mantener durante 90 minutos al espectador en todo lo alto. Pero Nolan parece querer hacer un mejor imposible al respecto. El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace comienza arriba con la escena de la liberación de Bane y ya no para. Pero no es apabullar por apabullar sino formar una progresión dramática y estética que vayan cogidas de la mano, de esas que te dejan pegado a la butaca sin darte tiempo a respirar. Y esto Nolan lo hace magistralmente.

Tras el inesperado gran éxito de El Caballero Oscuro surgió la incógnita de cómo haría Nolan la siguiente. Afortunadamente no ha optado por hacer un clon de la anterior. Si en Batman Begins había una excesiva profusión de malos y en El Caballero Oscuro la magia de Heath Ledger eclipsó al resto, aquí se opta por un corpulento y bestial malo que desafía los límites físicos de Batman. La secuencia del primer enfrentamiento con Bane destaca por la brutalidad y es de estas que duelen todos los huesos. Y me parece un acierto el malo elegido en cuanto a que es lo contrario a El Joker, histroinismo vs imponencia física. Por tanto, no hay comparación posible porque simplemente es otra cosa.

Además, Nolan introduce un componente que estaba menos destacado en las anteriores: la ciudad de Gotham. Aquí la ciudad y sus habitantes juegan como un personaje más. La síntesis de Chicago y forman el espacio ideal en el que Nolan mueve la cámara como nunca antes en su cine. Si en anteriores películas las escenas de acción habían sido el punto flaco, aquí parece haber aprendido de los errores tomando la ciudad como base para mostrar la tragedia a gran escala. También como novedad tenemos a la crisis y los mercados de fondo cosa que ha hecho que muchos vean lecturas políticas cuanto menos absurdas que prácticamente tachan a Nolan de nazi.

Pero El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace no es una película perfecta. Nos mantiene clavados durante dos horas y cuarenta minutos sin tiempo a pensar , que ya tiene tela, pero pensada después se le ven demasiado las costuras y los múltiples agujeros en el guión. Pero que conste que esto no es malo. Todas y digo todas las películas tienen trampas y trucos y errores de lógica. Y este es el asidero que los haters de Nolan han cogido con fuerza no sin cierta razón. El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace peca de demasiadas casualidades, elipsis no explicadas y sinsentidos. Pero benditos sean todos estos fallos siempre que estén contados con el arte con el que está contada esta maravillosa película.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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