Solo las bestias

Solo las bestias, no es simple coincidencia

No es simple coincidencia que Evelyne Ducat desaparezca una noche de tormenta en un pueblo remoto en las montañas nevadas de la Occitania francesa, justo en el momento en el que el marido de Alice decide abandonar a su esposa, tampoco es coincidencia que esta encuentre extraño el comportamiento de su amante Joseph al que visita de vez en cuando en su granja ¿Y quién es esa joven que llega de improviso al pueblo? Parece ser conocida por todos aunque ninguno se atreve a admitirlo ocultando secretos que jamás deben ser revelados. Para rizar el rizo mucho más lejos de allí, en un lugar muy distinto y ambiente totalmente diferente un joven africano de Costa de Marfil va a entrar en sus vidas de repente buscando salir de una penosa vida dando lugar a una serie de catastróficas coincidencias motivadas por el uso de la magia y la interconexión de todos los seres humanos a través de internet y sus redes sociales.

Solo las bestias

Solo las bestias relaciona a todos ellos y los hace reunirse en parejas con contacto físico o de otro tipo motivando reacciones muy humanas y despertando amores que se convierten en locura imparable que en ocasiones acaba en tragedia y autodestrucción. Cinco personajes con su propia historia conectada y dependiente de las de los demás o un personal de la trama principal en la que todos están invitados. 

Alice Farange, una asistente social con vocación de ayudar a sus vecinos, decide entablar una relación sentimental con uno de ellos, siéndole infiel a su marido lo que traerá como consecuencia una falsa reacción violenta. Es el primero de estos personajes aislados y solitarios que precisan contacto humano y se atreven a engañar a su pareja con tal de ser felices. Encerrada en su granja y con una vida monótona que le entristece jamás entenderá todo lo que sucede a su alrededor y como su destino es manejado por fuerzas que ni ella misma entiende ¡Su esposo Michel tampoco es feliz! Este pastor y campesino violento se pasa el día pegado al ordenador olvidándose de Alice y mantiene una relación a distancia con una joven y bella desconocida a la que no conoce en persona pero por la que estaría dispuesto a abandonarlo todo, llevándose junto a él unos ahorros que ha ocultado a la vista de su mujer.

Michel es otra persona con carestía de amor y pasión que tampoco entiende todo lo que sucede a su alrededor, otra bestia que en ese lugar recóndito, alejado de la mano de Dios, es manejado por la magia. El tercero es Joseph, un ganadero de ovejas que sin comerlo ni beberlo descubre algo muy peligroso y decide esconderlo en su granja. Todo el poco amor que aun le queda por dar, reservado antes para Alice, lo vuelca en una nueva y enfermiza relación que puede llevárselo todo consigo, incluido su futuro. Marion es una camarera que conoce a Evelyne y decide sin saberlo entrar en este juego de gatos y ratones atrapada en una pasión no satisfecha y una nueva infelicidad e infidelidad conocida y alguna otra desconocida para ella. Por último está Armand, el joven e irresponsable padre que lleva una vida deplorable engañando a los demás y que jugando a ser un dios anda sobre el alambre manteniendo el equilibrio en ocasiones, momentos de subidón máximo sonriéndole la suerte forzada o perdiéndolo, atrapado por la policía y por aquellos que se agarraron a su salvavidas intentando escapar de morir ahogados. 

Solo las bestias

Todos tienen más cosas en común de las que ellos creen, todos comparten espacios y tiempos o sentimientos que merecen ser tomados en cuenta porque el rechazo y la insatisfacción pueden dar lugar a desagradables acciones propias de bestias inhumanas. 

Dominik Moll, director de estas cinco mini historias, adaptando la premiada novela de Colin Niel, con el mismo título, roza en ocasiones intenciones varias de los Hermanos Coen en ejemplos como Fargo, donde las personas acaparan toda la atención y monta un rompecabezas en el que las piezas en un principio no parecen encajar unas en otras pero que al final muestran una forma definitiva demasiado regular y predecible. Todo lo que parece no tener sentido, en el fondo si lo tiene, todo lo que se vende en ocasiones como coincidencia para nada adolece de ese mal sino que se sustenta en un cuidado guion sin mancha ni trampa de cartón. 

Solo las bestias merece una vuelta a los cines, siempre con las medidas de protección adecuadas ante el COVID-19 reconciliándonos con este arte que tanto nos apasiona.

Solo las bestias (Domink Moll, 2019) ⭐️⭐️⭐️

Solo las bestias

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