Tres anuncios en las afueras, maravillosa y divertidísima

 

Tres anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri) es una de las grandes favoritas de cara a los próximos Oscar. Hace bien poco se llevó para casa cuatro globos de oro, incluyendo el de mejor drama del año. Además, todas las alabanzas que está recibiendo el tercer largometraje escrito y dirigido por Martin McDonagh son más que merecidas, ya que estamos ante una cinta extraordinaria en la que lleva aún más todas las virtudes que había exhibido previamente.

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El propio punto de partida ya deja claro que nos espera algo diferente a lo que suele llegarnos de Hollywood: una mujer contrata varias vallas publicitarias situadas en una carretera por la que ya no pasa casi nadie para quejarse de la escasa eficacia policial a la hora de resolver el asesinato de su hija. A priori eso debería haber sido la base para una propuesta puramente dramática, pero McDonagh siempre ha sabido cómo combinarlo con humor de todo tipo para crear obras inolvidables.

En este caso queda claro desde el momento en el que llega a un acuerdo con los dueños de las vallas que la comedia va a tener una presencia fuerte para equilibrar un eje dramático que funciona más como excusa para conocer a sus protagonistas que como el verdadero hilo conductor. Sí, la investigación va progresando a medida que pasan los minutos, pero lo que realmente nos interesa nunca es la posibilidad de dar con ese asesino que no dejó pista alguna tras su crimen.

Son los diálogos entre personajes a la deriva por diferentes motivos los que funcionan como el verdadero elemento esencial de Tres anuncios en las afueras. Esto ya se pudo percibir en las notables Escondidos en Brujas (In Bruges) y Siete psicópatas (Seven Psychopaths), pero aquí McDonagh logra depurarlo un poquito más para al mismo tiempo construir tres personajes fascinantes sin que ello sea obstáculo para mostrar que todos tienen sus imperfecciones.

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Una extraordinaria Frances McDormand es la cabeza visible de la película. A fin de cuentas, ella es la que provoca todo lo que viene después y su cabezonería también nos permite conocer su lado menos amable. De hecho, Tres anuncios en las afueras nunca intenta forzar que nos caiga simpática para que así tengamos una mayor empatía por su causa y la ganadora de un Oscar por Fargo saca todo el partido a un personaje huraño que en el fondo no busca más que una pizca de esperanza a la que agarrarse.

Es verdad que los diálogos escritos por McDonagh ayudan mucho y que tiene una gran cantidad de potentes réplicas que hacen que sea más fácil destacar, pero es que la película también muestra una gran preocupación en que Woody Harrelson y Sam Rockwell puedan destacar con otro tipo de armas –en ocasiones esa expresión encaja literalmente-, incluso cuando esa muestra una imagen desfavorable de ellos.

Y es que otra de las grandes fortalezas de Tres anuncios en las afueras es que no lo limita todo al drama personal de la protagonista, pues también muestra las miserias que afectan al resto de personajes, ofreciendo así una imagen más amplia del lugar en el que ella vive. Habrá quien se queje de que el racismo ocupe un lugar menor en la trama, pero lo más fácil habría sido librarse del mismo y centrar todos los problemas policiales en otro lado.

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Además, McDonagh también sabe cómo dotar de personalidad a infinidad de personajes secundarios, acertando de lleno en su decisión de exagerar la personalidad de la gran mayoría de ellos en la medida que su existencia afecta a la protagonista. Desde el marido maltratador hasta la joven y estúpida novia de él, pasando también por el peculiar dueño de la empresa que controla las vallas que contrata la protagonista.

Todo ello se presta en ocasiones a asociar la película con el estilo de los Hermanos Coen, pero la verdad es que también funciona como una prolongación natural de lo que nos había mostrado McDonagh en sus anteriores trabajos. La diferencia aquí es que apuesta por personas más normales –y repletos de defectos, en especial un Rockwell del que uno no termina de tener claro qué pensar- y por ello sus personalidades tienen que adecuarse a esa decisión.

Tres anuncios en las afueras es una de las grandes películas que vamos a ver en España durante este 2018, pues McDonagh también realiza un preciso trabajo de puesta en escena que es la guinda definitiva para una cinta que en determinado momento parece que podría flojear para luego sorprendernos con un cierre que encaja de maravilla con todo lo visto hasta entonces. En definitiva, una maravilla.

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