The Extraordinary Tale, la crueldad de una fábula

 

Una fábula no deja de ser un tratado sobre la crueldad humana protagonizada por animalitos. En este caso, The extraordinary tale es una fábula que en vez de tener animales como protagonistas tiene a dos actores con una gestualidad cartoon propia del más desatado Bugs Bunny.

Tanto el tono narrativo como el aspecto visual de The extraordinary tale remiten al cine de Jeunet y Caró, deuda de la que los directores Laura Alvea y Francisco J. Ortuño pueden sentirse completamente orgullosos. Pero este aspecto es usado para que bajemos la guardia y creamos que estamos ante otra cursi película de personajes adorables, cuando en realidad nos encontramos ante un macabro estudio sobre la vida en pareja en general y sobre la maternidad en particular.

The Extraordinary Tale

Además, The extraordinary tale juega una carta aun más cruel aun: la inicial empatía que tenemos con los personajes, sobre todo con el femenino, poco a poco se va tornando en un incómodo juego en el que la adorabilidad se convierte en psicopatía, dejando al espectador con un amargo sabor de boca al no tener claro cuál era el objetivo de lo contado. Es, sin duda, el desconcertante final la baza que más descoloca, ya que todo deja de ser una fábula donde la moraleja pretenda enseñarnos algo.

Recomendar ir a ver The extraordinary tale es toda una experiencia porque es de estas películas que te pueden incomodar por su afectado formalismo, encantar por macabra conjunción entre forma y fondo o exasperar por sus extremos personajes. Lo que es seguro es que no te dejará indiferente. Y eso no lo experimentamos todos los días.

PUEDES VER THE EXTRAORDINARY TALE EN FILMIN

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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  • Natalia Delgado

    Hay una errata “es una toda una”. Buena crítica, aunque creo que en el final es justo donde está concentrado todo el mensaje de la película y es lo que menos descoloca, sino justo lo que hace que todo tenga sentido.

    • Gracias Natalia, corregido. Sí, claro que al final está la clave, pero no deja de ser cruel 😉

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