La academia de las musas
 

Ocho años después de su silenciosa La ciudad de Sylvia, José Luis Guerín regresa al cine de ficción con toda una película hablada: La academia de las musas. Aquí el director sigue la pista de un profesor de poesía que habla sobre La divina comedia de Dante, sus alumnas y la mujer de este. Lo que podría haber sido un plúmbeo mamotreto lleno de citas, cultismos y fría intelectualidad termina siendo un tierno, pasional y divertido retrato de un grupo de personajes intentando encontrar un sentido a sus caprichosas emociones.

La academia de las musas

Viajando desde la propuesta documental de sus primeros minutos a la más estricta intimidad de su tramo final, La academia de las musas se propone verter luz sobre temas tan sesudos como el arte como reflejo de la vida, el papel de las musas (poderosas, civilizadoras, activas/pasivas, ninfas…), la importancia de un soneto y la naturaleza de la fidelidad. Pero José Luis Guerín y su maravilloso elenco, consigue hacer de todo esto un relato liviano, de aparente ligereza y enorme fondo. La incursión del humor, del patetismo a la incredulidad, dota a la película de un asidero que consigue que entremos en todos estos áridos temas con increíble facilidad y, a su vez, quitarle la pátina de pedantería que una película llena de citas cultas y reflexiones elevadas podría tener.

La academia de las musas acredita a José Luis Guerín no solo como un gran humanista conocedor del alma humana, sus pasiones y contradicciones, si no como un soberbio cineasta que maneja el medio con envidiable sabiduría: todo es natural, nada es impostado, la cámara siempre está en su sitio y los diálogos fluyen con soltura. Guerín rueda desde exteriores con reflejos de cristales en los personajes, como escudriñando unas vidas que hemos tenido la suerte de contemplar y pensar.

La academia de las musas

La academia de las musas se ha alzado de forma totalmente merecida con el premio a la Mejor Película en el Festival de Cine Europeo de Sevilla situando a Guerín de nuevo en el primer plano de nuestra cinematografía y entregando la que tal vez sea la mejor película española del año. Eso sí, os aseguro que la cosa no pasará de aquí y nuestros queridos Premios Goya la ningunearán. Al menos el premio en Sevilla le asegura la distribución, con lo que en breve podréis disfrutarla.