Philomena, no pasa nada por ser humanos

 

Todos los años surge una película en la carrera de los que parece completamente desubicada, ya que nadie contaba con ella en ninguna de las quinielas y se le termina juzgando simplemente diciendo “no debería estar ahí”. Este año ese extraño honor ha recaído en Philomena de , película que obtuvo un considerable éxito en el pasado Festival de Venecia, consiguiendo el premio al mejor guión.

Es cierto que el punto de partida de Philomena bien podría dar para un telefilme de Antena 3 los fines de semana: una mujer parte en búsqueda de su hijo que le fue arrebatado por unas monjas hace cincuenta años. Lo más curioso es que la propia película es consciente del pantanoso terreno que transita y en un par de ocasiones el personaje del periodista interpretado por pone en cuestión si debe ocuparse de una historia de trasfondo humano.

crítica Philomena

Aunque Philomena camine por el campo de minas de los lugares comunes pisando algunas bombas, también es cierto que son más las que consigue evitar, entregando un relato lleno de matices. Por poner un ejemplo, si Philomena hubiese sido española, se habrían cargado mucho más las tintas en las malvadas monjas y se hubiese ridiculizado mucho más el personaje principal y su deseo de perdonar a toda costa. Es este intento de no ser maniqueo, a pesar de la dureza de la historia, el que salva los muebles a Stephen Frears alejando a Philomena de una simple historia humana.

El duelo interpretativo de y Steve Coogan es de primer nivel como no podía ser menos. Dench aparca su registro de señora dura e implacable para componer un personaje lleno de dulzura e ingenuidad. Por su parte, Coogan tira de tablas en un papel escrito por él mismo (junto al guionista Jeff Pope) y, que a pesar de recordarnos demasiado a otros papeles ya interpretados por el actor, no deja de suponer un extraordinario contrapunto cínico a la inocente Philomena.

Philomena combina con la maestría habitual de Stephen Frears la y el sin caer en ningún momento en el dramatismo burdo de hacer llorar a toda costa. Reirás, te emocionarás y aprenderás un poquito  más sobre el ser humano, ¿qué más quieres?

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

No hay respuestas

  1. 1 marzo, 2014

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Todos los años surge una película en la carrera de los Oscars que parece completamente desubicada, ya que nadie contaba con ella en ninguna de las quinielas y se le termina juzgando simplemente diciendo “no debería estar…

  2. 17 enero, 2015

    […] audiovisual. Lo que quiero decir es que si queréis comprender la historia mejor os ponéis Philomena que es muy sencillita de entender y también está muy […]

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