Marvel, del papel a la pantalla: X-Men Orígenes: Lobezno (2009)

 

La idea era ir haciendo una película de cada uno de los personajes principales: , , Profesor X, etc. X-Men Orígenes: Lobezno fue la primera y parece que la última. puso todo su empeño e incluso actuó de productor, dejando claro que el personaje formaba parte de todo un proyecto personal. Una apuesta que salió fallida.

Todo empieza mal con un guión que no tiene pies ni cabeza. Los personajes aparecen y desaparecen sin sentido y todo se basa en un empeño por meter mutantes porque si. Afortunadamente, el reparto es lo suficientemente atractivo para que no nos aburramos del todo: Liev Schrieber y Danny Houston dan el suficiente empaque para mantener el interés. Y, obviamente, está Jackman. Si no fuese por su magnético carisma esto habría sido inaguantable.

Aun me pregunto a quién se le ocurrió contratar a Gavin Hood para que dirigiese esto. Su curriculum no era el más adecuado y hubiese sido toda una sorpresa que esto hubiese salido bien. Seguramente el estudio pensó que sería alguien dócil a quien mantener a raya. Para desgracia de todos esto no fue así. Numerosas fueron las desavenencias entre el director y la Fox donde Jackman actuó de intermediario. A dos meses del estreno se volvieron a rodar escenas, cosa que no suele ser muy halagüeña. Además, un mes antes del estreno se filtró en internet una copia de la película con muchos de los efectos a medio hacer. Pero eso no impidió que la película fuese un éxito. Aun así nadie quedó satisfecho.

Una segunda parte está prevista y, en estos momentos, están en busca de director. La espantada del previsto nos hace temernos lo peor. Las ganas de meter mano de la Fox es legendaria y el director neoyorquino los mandó a paseo. Esperemos que en el estudio alguien entre en razón y tras el triunfo que ha supuesto X-Men: Primera Generación se dejen de tonterías.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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