Los juegos del Hambre: En Llamas, emocionante y conmovedora

 

A estas alturas, en productos diseñados por partes, los maniqueísmos al despreciar continuaciones en el cine sobran para introducir una segunda parte, sobre todo desde que y nos demostraran que segundas partes son mejores.

: En Llamas, trata de ser mejor que su predecesora, tratando de saltar con acierto todo lo que a esta le fue criticado. Que la ambientación parece más de una película de de los setenta que de algo acorde a lo descrito en los libros, pues en esta modernizamos los uniformes de los Agentes de la Paz, los espacios, las ambientaciones y los vehículos. Que se no reprocha un exceso en la falta de explicaciones sobre la historia, pues aquí nos extendemos un poco más, y hacemos que los personajes, en manos todos de grandes actores, y un cantante y guitarrista, pierda su tiempo en escena explicando lo que los que han leído la historia conocen, pero el resto del público no tiene porque.

Los que me conocen saben de sobra mi fobia ante toda obra audiovisual que requiera de un manual de instrucciones para ser consumida, serán mis traumas con El Gran Héroe Americano, pero lo cierto es que en esta segunda parte este aspecto esta solventado, librándose del yugo y la necesidad de leer los libros para entender la historia, que si bien no es todo lo extensa que podría ser en sus aclaraciones, si consigue que no perdamos el sentido de la historia, como sucedía en ocasiones en su predecesora, y no se transforma en una adaptación literal y completa del libro, algo que sería absurdo y poco eficaz.

Manejando los mimbres del drama social que planteará en su tercera parte, nos descubre un espectáculo visual de color y plasticidad, de efectos que sirven a la escena y no se apoderan de ella, sigue flojeando en las escenas en la arena, donde se limita, o simplemente no quiere dar el paso para transformarse en una simple película de , y trata de mantener la visión juvenil en esas escenas de lucha, torpes, y grises.

Los juegos del Hambre: En Llamas

El elenco de actores no solo sigue siendo magnifico, incluso el cantante y guitarrista cumple su función, pero además incorporan a Phillip Seymour Hoffman en un papel que adquiere más relevancia en la continuación de la historia, y que en esta pasa casi desapercibido, y como no, que vuelve a capturar la pantalla con ese gesto de angustia que ya patentara en la primera parte, aunque personalmente la prefiero en otros registros, donde puede lucir más sus maravillosas dotes, sobre todo en comedia.

Una película emocionante por momentos, una historia conmovedora, aceptablemente contada, mejorando el producto existente, que entretiene y que enamorara al público al que va dirigida, pero que profundiza poco en el conjunto de conceptos que surgen en la historia. Sin duda es todo lo que se podría esperar de ella, en lo bueno y en lo malo, y no deja de ser un producto satisfactorio, que sin duda deja con ganas a este espectador de ver la siguiente.

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