The Juan Bushwick Diaries, simpática experimentación

 

En el pasado Festival de Málaga tuvimos la suerte de encontrarnos con The Juan Bushwick Diaries y felicitar a sus autores por ella. Los múltiples problemas para ver este tipo de películas nos disuadió a escribir sobre ella (craso error): ni en el habría más pases, ni había previsión de estrenarla. Por eso ha sido una grata sorpresa ver entre los estrenos de la semana The Juan Bushwick Diaries, una película que seguro provocará extrañeza en un público poco acostumbrado a propuestas tan experimentales como esta.

Podríamos decir que The Juan Bushwick Diaries, tal y como sugiere el título, es el diario en primera persona de Juan Bushwick, narrado como si un se tratase. En esta línea por supuesto lo primero que se nos vienen a la cabeza son los magníficos diarios del cineasta Jonas Mekas de los que la película de David Gutiérrez Camps es digna heredera. Pero lo que en Mekas era captar la vida desde la simplicidad de una cámara Super 8, en The Juan Bushwick Diaries se convierte en un dispositivo que usa todos los recursos técnicos de la contemporaneidad: webcam, móvil y demás artilugios captadores de la realidad que encontramos en nuestro día a día. Aquí surge uno de los primeros temas de interés en The Juan Bushwick Diaries: cómo vamos documentando, casi sin querer, nuestras vivencias, dramas y alegrías y las ponemos a disposición de toda la humanidad. Esa pérdida de la intimidad en ciertos momentos resulta realmente sonrojante y la película de Gutiérrez Camps nos lanza ese guante con habilidad.

The Juan Bushwick Diaries

El segundo y fundamental punto de interés de The Juan Bushwick Diaries radica en su constante juego entre realidad y ficción de su protagonista consigo mismo y con el espectador: Juan Bushwick se engaña y nos engaña, de forma que no sabemos si el Juan Bushwick que estamos viendo es un egocéntrico aburrido jugando a ser cineasta interpretado por un actor, o es realmente una persona de carne y hueso exponiéndose con valentía ante el respetable público.

Pero sin duda lo más acertado de The Juan Bushwick Diaries es que dentro de su experimentalidad resulta una película muy simpática y accesible. The Juan Bushwick Diaries  es una buena muestra de que el cine experimental no debe ser, al menos no siempre, un ataque al espectador. Así, David Gutiérrez Camps consigue ser tierno, comprensivo y, a veces, cruel con su personaje y con sus espectadores que reirán y se emocionarán con las aventuras de Juan Bushwick.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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