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Resulta curioso comprobar como Girl, la ópera prima en el largometraje de Lukas Dhont, parece la culminación de sus tres cortos previos. Corps perdu abordaba la vida de un bailarín que se siente extrañamente atraído por un joven criminal que entra súbitamente en su habitación, mientras que Huid van Glass trataba la historia de un pequeño que echa de menos a su padre ausente y L’Infini nos enseñaba la compleja relación de un chaval con la pareja de su madre. Aquellas pequeñas obras ponían de manifiesto el interés del joven cineasta belga por las historias de menores solitarios en crisis. Además, dejaba patente el particular estilo del cineasta, deudor de cierto documental europeo y el cine realista de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, no por casualidad sus compatriotas.

Girl Lukas Dhont

Girl supone, por tanto, un resumen y ampliación de estos trabajos primerizos. El director enfrenta a su protagonista, una persona en la pubertad que se siente mujer y se encuentra atrapada en un cuerpo de varón, a un triple reto. La joven tiene que asumir los problemas típicos de cualquier adolescente que observa las transformaciones de su físico mientras se enfrenta a las duras pruebas de la escuela de ballet y se prepara para la operación de cambio de sexo. Dhont plasma en imágenes las dificultades para manejar la situación de un individuo que se está formando todavía en casi todas las facetas de la vida.

El director muestra a una joven transexual acorralada que, a pesar del evidente recelo que levanta entre sus compañeras de clase y la sociedad en general, cuenta con el apoyo de un padre que ha aceptado los deseos de su hija, pero asiste con evidente preocupación al comportamiento de su vástago, que quiere forzar la transformación de su cuerpo para lograr lo antes posible que se parezca lo más posible a cómo ella se siente.

Una de las mejores bazas de esta ópera prima recae principalmente en optar por no verbalizar los sentimientos de la protagonista. Las miradas y los gestos de la joven, interpretada de manera magistral por el debutante Victor Polster, son más significativos que sus propias palabras. El realizador hace así participe al espectador de lo que se siente al estar encarcelado en un cuerpo y un género que se encuentran en combate con la verdadera identidad.

Girl
Sin ninguna duda, Girl prueba que Dhont es un cineasta con sensibilidad y habilidad para contar historias más allá de la mera ilustración de un guion. No obstante, también se evidencia una cierta tendencia a la repetición y el subrayado que lastra en parte este notable debut.

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