Foxfire, confesiones de una banda de chicas: la rebeldía adolescente abandona La clase

 

Laurent Cantet, director de la premiada película La clase, vuelve a la gran pantalla con la adaptación de la novela Puro fuego de Joyce Carlo Oates. Parece que Cantet le ha cogido cariño a los adolescentes, y esta vez un grupo de mujercitas rebeldes son las protagonistas de su nueva película. Foxfire pretende proporcionar un enfoque adulto a los problemas de un grupo de chicas durante los años 50 que se unen bajo el nombre de Foxfire, para solucionar las injusticias que les rodean. Esta es la premisa inicial que ocupa los extremadamente dilatados 143 minutos de película.

Hay varias cosas que en la película no funcionan. De entrada no conocemos realmente las acciones que impulsan a los personajes a actuar de la forma que actúan. El pretexto de ser mujeres en una sociedad puramente machista se me antoja demasiado banal. De acuerdo que es una buena razón para ir puteando a todo hombre existente en la faz de la tierra pero las acciones de la banda Foxfire van mucho más allá, hasta el punto de perjudicar a hombres que realmente intentan ayudarlas. Creo que dentro de cada una de las adolescentes hay algo más que pura misandria exacerbada. Si solo existiese un odio intrínseco hacia los hombres la película se convertiría en un manifiesto feminista pero no es lo que parece transmitir. Transmite la necesidad de crear un grupo, una hermandad, con la intención de sobrevivir o vivir con libertad. Pero creo que esta necesidad no se puede explicar simplemente con la lucha contra el machismo, tiene que existir algo más en la cabeza de esas mujercitas (cuya profundización psicológica me parece insuficiente) que explique sus objetivos y actos, muchas veces injustos y malvados.

Foxfire, confesiones de una banda de chicas

El enfoque adulto que se adentra en los mecanismos maquiavélicos del grupo Foxfire acaba evidenciando la incomprensible rebeldía y lucha por unos ideales que no acaban de quedar claros. No se nos dice con exactitud qué es lo que quiere conseguir Foxfire. ¿Quiere erradicar el machismo a través de la violencia? ¿Quiere fomentar la independencia de las mujeres? ¿Pretende crear un grupo para que los componentes se sientan protegidos? ¿Quieren sentirse vivas, útiles, autosuficientes? No queda exactamente claro. Y por esa razón, por mucha mirada o enfoque adulto que se le añada a la película, se limita a mostrar la rebeldía de un grupo de adolescentes.

La aparente coralidad de Foxfire, confesiones de una banda de chicas es uno de los puntos más atractivos. Los choques entre el carácter de cada una de las protagonistas son muy interesantes. Sobre todo los que protagonizan Legs, la líder de la banda, y Maddy, la que parece su mejor amiga. Protagonizan la lucha entre los sentimientos y la razón. Maddy intentará hacer del grupo una autentica institución mientras que Legs simplemente hará caso a sus sentimientos e impulsos.

Foxfire, confesiones de una banda de chicas

Otro de los pocos puntos a favor del film es la dirección de actores. Cantet sabe cómo trabajar con jóvenes/adolescentes y se nota. No se aprecia la poca experiencia de sus actrices y gracias a ello, Katie Coseni, la actriz que interpreta a Maddy se alzó con la Concha de Plata a mejor a actriz en la pasada edición del festival de San Sebastián. Pero en mi humilde opinión Raven Adamson, la líder del grupo Foxfire, con tan solo 17 años encarna el papel más difícil de la película y lo supera con creces.

Pocas cosas más se pueden decir de Foxfire, confesiones de una banda de chicas. Es un film demasiado dilatado para lo que explica, y al espectador le surgen muchas dudas sobre el funcionamiento y carácter de los personajes. La rebeldía esquematizada del grupo y su poca profundización son los aspectos más reprochables. Aun así es un film hasta cierto punto entretenido y en algunos pocos momentos, interesante.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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