Calabria, mafia personal y humana

 

Son rápidas las asociaciones que se pueden realizar entre Calabria y otras películas. El cine de mafiosos siempre ha sido muy prolifero, desde la primera gran obra de Hawks, , el del hampa; pasando por la trilogía emblema de este género, El padrino; hasta llegar a muestras más actuales y acordes con la contemporaneidad como Gomorra. Probablemente sea esta última la más parecida a Calabria ya que existen paralelismos estructurales muy parecidos.

La temporalidad lenta de las situaciones, la sensación de qué no está pasando nada se contrapone con el trasfondo inmenso que esconde la película y con las imágenes brutales grabadas y montadas con extremo sosiego y calma. Los grandes motores que mueven la película son los característicos del género: las familias mafiosas confrontadas, las venganzas, los jóvenes mafiosos insensatos, las mujeres sufridoras de los grandes capos… Pero la perspectiva adoptada por el film no pretende glorificar la mafia italiana pero tampoco pretende de forma totalmente explicita denunciarla y derrocarla.

Calabria

Calabria muestra la mafia desde una perspectiva interna, desde los engranajes internos de la familia, desde los sentimientos, los tiempos muertos y los deseos que acompañan a cada uno de los personajes. La lección que nos aporta el final del metraje es totalmente memorable. Uno cree que los únicos peligros de la familia mafiosa están en el exterior y se olvida que la muerte y la oscuridad también empañan la mente de los personajes más cercanos, más afectados por las secuelas de la malicia y barbarie de la mafia. El director Francesco Munzi, será nuestro guía, que delicadamente a través de su visión particular, desatará las emociones humanas de sus protagonistas a través de una temporalidad dilatada, a veces asfixiante, otras veces liberadora.

La estructura coral de la película junto a la interpretación más que notable de los protagonistas también ayuda a adentrarse mejor a los movimientos cíclicos mafiosos. Que el espectador no espere ir a visionar un film de tensa, de asesinatos constantes, de sangre y violencia. Porque en Calabria encontrará un retrato mucho más poético, que contiene esos elementos pero de una forma mucho más sutil y contenida; pero no necesariamente transmite una visión menos brutal, menos sincera y real de lo que significa la mafia.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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