Cadáver, a vueltas con la muerta

 

Hay muchas similitudes entre el trabajo de Diederik Van Rooijen en Cadáver y la inglesa La autopsia de Jane Doe que pudimos ver el año pasado. Esta vez no tenemos a dos forenses, padre e hijo, realizando la autopsia del presunto monstruo, sino una ex policía que trata de superar una experiencia traumática de su pasado. Estamos en un depósito de cadáveres pero Megan no se encuentra sola como los Tilden, sino que a su lado le acompañan varios inútiles guardas de seguridad y una amiga que fue la que le enchufó en ese trabajo del hospital donde transcurre la acción. La muerta que llega a la morgue tampoco fue encontrada enterrada cerca de allí sino que supuestamente la encontraron acuchillada en un callejón. La primera era una antigua bruja de Salem y esta una asesinada después de un exorcismo que fracasó estrepitosamente. Todo lo demás se parece demasiado en ocasiones haciéndonos pensar que estamos ante un remake encubierto al que han cambiado poquitas cosas. El terror sobrenatural prima ayudándose de unos cuantos jump scare que sin ser espectaculares cumplen haciéndonos saltar más de una vez de la butaca. La luz, encendida o apagada sirve a tal propósito así como algunos de los habitáculos por los que se mueve la protagonista que parece que no le teme a nada ¡saber artes marciales ayuda!

Cadáver

Lo malo es que aunque la trama, algunas situaciones y escenarios son parecidos ¡el ascensor maldito no puede faltar! a Cadáver le falta vida y alma, algo de lo que le sobra a la muerta que parece que ya no lo es. No nos importa ver morir a algunos personajes que ya intuíamos que nos iban a abandonar y tampoco se nos cuenta algo más de la vida de la joven poseída a la que siempre identificamos como la más mala del mundo. El punto de partida es un exorcismo que grita mucho y se mueve más que rabo de lagartija amputado pero que impresiona lo justito y tira de efectos especiales muy vistos ya en el género. Tampoco es que Megan ayude mucho en eso de llegar al espectador pues siempre se comporta de una manera un tanto extraña ¡las pastillas no tienen nada que ver! y reacciona ante los sucesos paranormales de una forma muy poco racional y sobretodo poco profesional para con un nuevo trabajo en el que quieres hacerlo todo bien para causar buena impresión. Se ausenta cuando le da la gana, acompañada de su amiga y no sigue ningún protocolo establecido saltándose un montón de normas, como salir al exterior del muelle de descarga para ayudar con un cuerpo, pasar de arreglar los destrozos en una de las salas de almacenaje, manejar a la perfección hornos crematorios que ha visto por primera vez o no avisar de posibles intrusiones en el momento adecuado.

Todo sucede en una noche, el prólogo de Cadáver solo sirve para que conozcamos a las posibles víctimas de la muerta su ex novio pesado que la dejó pero en el fondo quiere reconciliarse con ella. Una noche en la que ocurre de todo y siempre malo empezando por objetos que se mueven solos y acabando con humanos levitando a los que les crujen todos los huesos del cuerpo ¡muy lógico y normal, vaya!

En este tipo de producciones de terror y suspense los detalles cuentan y mucho pero aquí no, la mosca de la TV, es aquí la del depósito de cadáveres, la pelota hecha con gomas desaparece sin dejar rastro y solo es un objeto que sirve para introducir uno de los sustos más repetidos en la historia del cine, el monstruoso ser no se esconde sino que en todo momento hace gala de su poder corriendo a cuatro patas por todos los pasillos del lugar, subiendo escaleras o saltando sobre el techo de una ambulancia. Podían haberla escondido entre el mobiliario para que fuera difícil captar su presencia y que el detalle la descubriera pero en vez de eso la exhiben desde el principio con unos ojos claros que no son los suyos, un brazo achicharrado que recuerda a uno de los cuerpos falsos de La cosa de John Carpenter y unos cortes profundos que responden a intentos frustrados de asesinato, en este caso de su propio padre.

Cadáver

Pese a que encuentro algunos problemas en Cadáver, sobre todo de falta de imaginación y de original creación de atmósferas terroríficas distintas a las que ya de por si encontramos en un lugar como este, atestado de muertos, el film entretiene y aunque se alarga en repeticiones de un mismo elemento o se acelera en escenas que parecen mal montadas, el conjunto no aburre ni invita a una siesta improvisada porque siempre los muertos dan mucho yuyu ¡el corto metraje ayuda también! La idea manejada en el film del noruego André Ovredal era muy buena pero esta resurrección un año después me deja algo frío como el cuerpo inerte que se guarda dentro de una bolsa y se almacena en esta morgue tan atípica.

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