Atlántida Film Fest: Wrong

 

Con su primera película Rubber Quentin Dupieux nos mostró, como bien decía Alexliam en su crítica, que lo suyo era el No Sense. En Wrong da el protagonismo a un señor que no encuentra su perro en vez de a un neumático. Pero el extrañamiento sigue estando ahí.

Dolph Springer es un tipo normal que vive en un barrio normal con su perro normal y su jardinero normal. Pero claro, aquí nada es normal. Dupieux nos la vuelve a dar con que queso y empieza a jugar con arbitrariedades narrativas sacadas de la manga. Es decir, hace lo que le da la gana y cuando le da la gana sin perder nunca de vista la odisea de Dolph en busca de su perro.

Dentro de lo absurdo de la propuesta y del sinsentido que es todo, lo mejor es que Wrong es una película enormemente divertida y entretenida. Todo rodado con extraordinaria parsimonia pero con un eficaz sentido del ritmo y del gag. Pero no del gag del humor clásico sino de la cosa esta nueva que se ha dado en llamar post-humor, ese humor incómodo que no busca la carcajada sino la risa cómplice a la vez que la extrañeza.

Lo que sí está claro es que Wrong no es para todos los públicos. No es la película que le pondrías a tu padre para echar unas risas. Su esquinado humor sólo será compresible (si esto es posible) si quieres entrar en él o te toca la fibra de la barriga donde está la risa (esto me lo acabo de inventar). Dadle una oportunidad. Si a los 10 minutos no le veis la gracia (el sentido nunca se lo veréis) apagad la tele y a otra cosa.

Atlántida Film Fest

¿Quieres ver Wrong o alguna de las otras películas del Atlántida Film Fest? Comenta en esta entrada o en alguna de las anteriores del festival para entrar en el sorteo de una entrada. El próximo ganador lo anunciaremos el lunes 9 de abril.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era “una del espacio”. Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

No hay respuestas

  1. 17 mayo, 2014

    […] blog hemos seguido con interés las películas de Quentin Dupieux: nuestras críticas de Rubber y Wrong coincidían en destacar el humor no sense y que el cine Dupieux no es para todos los públicos. […]

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