Al filo del mañana, y el videojuego se hizo cine 

 

Si recordáis cuando escribí sobre Need for speed mencionaba lo triste que era tener que recurrir a éstos simplemente como marca comercial sin ningún interés en aprovechar todo lo que el mundo del videojuego puede ofrecer. Han tenido que pasar varias décadas para que por fin una película se vuelque en hacer avanzar la narrativa cinematográfica cogiendo como referencia la narrativa de los . Curioso trasvase éste que en realidad suele ser a la inversa: los queriendo ser películas, contando una historia y huyendo de crear sus propias normas. Ha tenido que ser una película como Al filo del mañana la que, sin estar basada en ningún videojuego, recoja de este mundo ciertos patrones que serán muy del gusto tanto de los jugones  como de los aficionados a la .

En Al filo del mañana tenemos al Comandante William Cage en una misión suicida, y nunca mejor dicho, contra unos alienígenas. La mayor particularidad es que cada vez que muere resucita para volver a intentar acabar con la invasión. Así, Al filo del mañana propone un bucle temporal donde iremos asistiendo a los innumerables intentos de Cage por asumir su misión y no desesperar ante la repetición de los acontecimientos, con el beneficio de saber que cada nueva vida es una mejora de la anterior. Vamos, como cuando jugamos a juegos como Uncharted o The last of us.

Al filo del mañana

Como ya dije al inicio, Al filo del mañana es ciencia ficción de la buena, de la que tiene un mensaje de fondo que en este caso entra de lleno en lo existencial al ver como el bueno de intenta buscarle el sentido a la vida, ayudado por . Por el camino encontramos un buen puñado de escenas de acción soberbiamente rodadas y algún que otro parón donde los personajes se ponen a explicar cosas para que nos enteremos de qué va esto del bucle en el tiempo.

Sin llegar a las excelencias de Atrapado en el tiempo es Al filo del mañana una excelente muestra de lo que debería ser el cine comercial hollywoodiense al que parece que el público quiere darle la espalda. El escaso éxito que la película de Doug Liman ha tenido y el enorme que está teniendo la de Transformers 4 nos lleva a pensar en el apocalipsis y el exterminio de la raza humana. Al menos de la estadounidense.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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