Queen & Slim, huyendo del racismo

Tras dirigir una notable lista de vídeos musicales —con figuras destacadas como Beyoncé, Rihanna, Lady Gaga, Jennifer López o Whitney Houston— y algunos trabajos para televisión, Melina Matsoukas (Nueva York, 1981) filma con Queen & Slim un solvente primer largometraje de comprometida denuncia antirracista. Estamos habituados a ver en pantalla historias con la fuerza del “basado en hechos reales”; películas irreprochables por su valor para recordar al espectador episodios de discriminación de ciudadanos negros en distintos ámbitos, de lucha antiesclavista, compromiso con los derechos civiles, etc. Pero no abundan tanto las ficciones con mayor libertad dramática y similar voluntad de denuncia del racismo aún vigente.

Queen & Slim

La historia de la pareja protagonista que da título a esta película es una historia de huida a partir de un suceso penoso con el resultado de la muerte de un policía. Queen es una joven abogada que tiene una primera cita concertada por las redes con Slim, un chico honrado y sencillo. Quedan en una hamburguesería y no están muy seguros de entablar una relación. Slim la va a llevar en coche a casa y un policía racista les para en la carretera; la provocación y prepotencia del agente es intolerable y cuando Queen quiere hacer valer sus derechos, recibe un disparo. Slim se hace con la pistola y mata al policía. 

A partir de ahí tiene lugar una huida cruzando el país de norte (Ohio) a sur (Louisiana) en la que esta pareja de improbables delincuentes se ve apoyada por ciudadanos negros que han hecho de ellos unos líderes sociales y creen firmemente en su inocencia. Pero, también, en ese viaje de incertidumbres y, a poco que se piense, teñido de sangre que no puede sino augurar una tragedia, el apoyo y la confianza mutua crece entre Queen y Slim hasta el punto de enamorarse. 

Con una variada y espléndida banda de música, Queen & Slim es una road movie que remite —en el propio paralelismo del título y en la cita que se hace en los diálogos— a Bonnie & Clyde (Arthur Penn, 1967), aunque los jóvenes afrodescendientes que la protagonizan no vayan cometiendo atracos ni se encuentren poseídos por el aura jipi y pop de aquellos jovenzuelos interpretados por Warren Beatty y Faye Dunaway. La denuncia de la violencia policial hacia la minoría negra en Estados Unidos —solo explicable desde el racismo más grosero que no respeta la presunción de inocencia o se muestra con conductas de provocación— sigue vigente y es una baza fuerte de la película, incluso con cierta hipérbole en el desenlace de la historia. 

Queen & Slim

Pero Queen & Slim logra ir más allá del filme antirracista al uso en el retrato y la breve historia de los protagonistas. No se habla de su pasado, pero se presuponen relaciones sentimentales fracasadas y la dureza de sobrevivir en una sociedad con prejuicios raciales; ya desde el primer encuentro —y primera escena para el espectador— esta pareja se cae bien a pesar de las diferencias de estilo, y a nosotros nos conmueve su ingenuidad y hasta cierta torpeza. La huida que emprenden con sus rostros en todas las televisiones y toda la policía tras ellos no es la mejor circunstancia para una historia de amor. Y, sin embargo, la directora Matsoukas nos cuenta con delicadeza el cuidado mutuo y la atracción que sienten, y esa proximidad que arroja a cada uno en brazos del otro. La secuencia en que el montaje alterna la protesta antirracista, con nuevo estallido de violencia, y el tierno polvo que echan en el coche pone de relieve un paralelismo que otorga fuerza dramática y entidad fílmica a la película. 

Como en muchos casos, hay que sintonizar y dejarse conmover por los personajes, pues ciertamente, no se trata de una historia original y el discurso antirracista puede resultar un tanto panfletario. Pero, a mi juicio, es una película que maneja bien los recursos de género y acierta en el diseño de los personajes.

Queen & Slim (Melina Matsoukas, 2019) ⭐️⭐️⭐️

[imdb]tt8722346[/imdb]

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