Tres idénticos desconocidos es uno de esos documentales que recurre insidiosamente a las imágenes de archivo de la historia real de sus protagonistas, los trillizos Edward Galland, David Kellman y Robert Shafran (tres hermanos trillizos idénticos separados al nacer), en un proyecto dirigido por Tim Wardle, basado en el trabajo de investigación del periodista neoyorquino Laurence Wright.

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En efecto, es una historia apasionantemente cruel e inquietante y, a pesar de que a este documental, como a tantos otros, no le faltan las entrevistas- testimonio de diferentes personas involucradas que, como hilo conductor, relatan con frases determinantes y solemnes la historia de los hermanos, finalmente se consigue crear una emocionante experiencia sobre la maravillosa magia de ciertas fuerzas de la atracción, que desconocemos hasta ahora, pero que definitivamente parecen mover el mundo.

Muchas y muchos nos preguntamos constantemente cómo se constelan este tipo de coincidencias, como una especie de danzas atómicas sincopadas que eventualmente cobran algún sentido iluminador para nuestras vidas (o quizá nos empeñamos en cobrárnoslo nosotros mismos para aliviar nuestras incertidumbres).

Sin embargo, en el caso de Tres idénticos desconocidos, las piezas y los eventos que engranan esta reunión armoniosa, y que ocupan el lugar adecuado, en el momento preciso, son absolutamente fragantes y axiomáticas. Estos hermanos tenían que reunirse, y el cosmos, los astros, o quizá una inocente pero exitosa teoría del caos, les ayudaron.

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El resultado es una película documental de una constante conmoción tierna y desbordada, enfocada en el triunfo del destino y el positivismo (muy americana, por supuesto), a cuyos protagonistas no descartaría ver pronto en alguna charla Ted para ilustrarnos cómo “nada es imposible”, y cómo el universo conspira a nuestro favor si estamos atentos a sus señales (en fin).

Pero, como expresa uno de los entrevistadores a dos de los hermanos: “your story is like a Disney movie”, respondiéndole uno de ellos: “It’s a little darker than a Disney movie” .

Con estas últimas palabras, recomiendo conocer esta historia Disney-like que a su vez vierte fugas y sombras muy dicientes de los las turbias prácticas científicas estadounidenses que se opacan bajo esos tupidos velos tan indiferentemente aceptados.

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