L'Alternativa: Sueñan los androides, Blade Runner en Benidorm

 

Rodar lo que pretende ser un a la española cogiendo como principal escenario Benidorm, no solamente parece una idea descabellada y sin sentido sino que lo es. ha sido el encargado de realizar una de las películas autorales españolas que más ha dado que hablar este último año.

Sueñan los androides

Muchos adjetivos sirven para describir esta película, pero quizás los más acertados sean bizarra, surrealista, absurda, extravagante, irracional… Sin duda lo peor del film es que poco se parece a Blade Runner, ni en su estructura formal, ni en la historia que se cuenta, ni en sus personajes protagonistas. De hecho, de estos tres conceptos, lo único de lo que goza es de una estructura formal más o menos clara. Los planos fijos son el punto predominante de la película. Hasta cierto punto Ion de Sosa consigue transmitir la sensación de un mundo futurista a través del particular retrato espacial que hace de la ciudad de Benidorm. Narrativamente es donde la película resulta bastante desastrosa. Al espectador le cuesta adivinar qué historia le están contando ya que dispone de muy pocas pistas y todas ellas difusas. Un personaje protagonista que dispara a gente y tiene una obsesión con las cabras es el único elemento con algo de claridad de la película. Pero en ningún momento sabemos quién es, que es lo que realmente quiere, que es lo que necesita. El resto de personajes (normalmente victimas del protagonista) sirven para dar algo de coherencia al mundo futurista que se intenta representar. Uno de los personajes más carismáticos es una especie de androide homosexual que trabaja bailando en discotecas y que parece la excusa que da título al film. Pero lo que más fastidia no es que el relato sea totalmente irracional sino que no exista una verdadera intencionalidad o propósito para que lo sea.

Sueñan los androides

Todo en Sueñan los androides es de una excesiva gratuidad, y la media sonrisa que consigue sacar al espectador durante los primeros minutos de película acaba amargándose en la vorágine sin sentido que representa film.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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