L’Alternativa 2018: “América”, contra el abandono

 

Si hubiese un premio a la película más conmovedora del año probablemente América, el documental realizado por Erick Stoll y Chase Whiteside, sería una serio candidato a ganarlo. América es una anciana de 93 años que se queda totalmente sola al ser encontrada por la policía en el suelo en un charco de sangre desatendida por su hijo. Es entonces cuando sus tres nietos acuden a cuidarla mientras su padre está en la cárcel acusado de haber ignorado los cuidados de su madre. América es tratada entonces con puro cariño, amor y cuidado mientras los tres hermanos deben lidiar con los jueces para poder sacar a su padre de la cárcel a la vez que intentan encontrar un equilibrio económico con el que mantenerse.

América

A priori América podría sacar lo peor de una situación extrema en la que tres chicos jóvenes son separados de sus vidas diarias para afrontar un duro momento familiar. Y en efecto, los problemas que derivan de una situación así están presentes constantemente en el documental, pero son combatidos con un amor fraternal, que pese a tener sus altibajos, consigue tirar hacia delante. Buena parte del éxito del documental reside en unos personajes llenos de carisma. No solamente los hermanos, que parecen tener todos una formación circense, sino también la propia América, que pese a estar senil es una mujer muy divertida. Esto propicia secuencias memorables como los intentos desesperados de los hermanos para que América consiga ir de vientre o los paseos en monociclo con la anciana en silla de ruedas mientras chupa piruletas. Pero la atmosfera naif y agradable que impregna todo el documental no deja de ser un arma para combatir las desgracias por las que está pasando la familia. El hijo de América no quiere saber nada de su madre, la situación económica de los hermanos es muy inestable y los procedimientos judiciales para sacar al padre de la cárcel mejicana son largos y deben recurrir a la corrupción.

Muchos podrían pensar que los intereses de los protagonistas cuidando a América son solo para que los servicios sociales intercedan para sacar al patriarca de prisión. Pero no es así, América está rodeada de nietos que la adoran y saca a relucir nuestra faceta más humana para combatir aspectos tan horribles de la vida como la soledad o el abandono.

Carlos Murcia

A los 14 años descubrí mi pasión por el séptimo arte. Desde entonces nadie ha conseguido despegarme de la gran pantalla. Apasionado no solamente del cine sino también de las series de televisión, los mediometrajes, los cortometrajes, los documentales o cualquier tipo de representación audiovisual. Fiel devoto de Lars von Trier, admirador del cine japonés y de los grandes directores clásicos y de la modernidad. En definitiva, amante del cine como fuente de sabiduría con la que aprender y crecer como persona.

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