La leyenda de Barney Thomson, asesino por accidente

 

Barney Thomson vive en Glasgow. Su vida anodina y sin ningún sentido de repente cambia cuando un accidente en la barbería donde trabaja desde hace más de veinte años le convierte en un asesino. Coincidiendo en el tiempo en la ciudad están sucediéndose una serie de desapariciones y muertes a cada cual más violenta. La policía no puede ni consigue resolver el caso sobre todo porque los dos encargados del mismo se odian a muerte no poniéndose de acuerdo en casi nada. Este será el comienzo del relato de La leyenda de Barney Thomson, una investigación en clave de comedia que pondrá al bueno de Robert Carlyle entre la espada y la pared. Si se entrega pasará muchos años en la cárcel, si consigue deshacerse del cuerpo sobre su conciencia siempre pesará el sentimiento de culpa. Ese es su dilema. De su decisión final dependerá además que otros conocidos y familiares suyos escapen de un castigo ejemplar.

La leyenda de Barney Thomsom

El humor ácido y macabro se hace hueco en La leyenda de Barney Thomson, una película plagada de escenas a cada cual más surrealista con un tiroteo final que es la culminación del sin sentido. Fiestas con jubilados en casas con cadáveres congelados desmembrados, muertos en maleteros que son descubiertos por mirones improvisados y accidentales descubrimientos que muestran la cara más desconocida de aquellos que tenemos a nuestro lado con la barbería Henderson convertida en una casa de los horrores donde puede pasar de todo. Un negocio familiar que puede ser la tumba de cualquiera que ose toser al bueno de Barney o a su madre. Nadie, absolutamente nadie parece actuar con normalidad en La leyenda de Barney Thomson. El protagonista padece delirios de grandeza y sueños utópicos además de unos ataques de ira descontrolada con los clientes que amenazan con un despido fulminante, su madre, una envejecida y deslenguada , es una ludópata adicta al bingo y a las carreras de galgos, su mejor amigo se pasea en solitario por las calles vestido con smoking y pajarita y sus compañeros de curro no saben hablar más que de boxeo y temas banales que exasperan a Barney.

La música con temas clásicos de los cincuenta y sesenta, entre los que se encuentran grandes éxitos del doo wop, redondea y pone un broche de lujo a este regalo original que viene del país británico.

La leyenda de Barney Thomson es una loca no se caracteriza precisamente por vendernos a la creme de la creme de los criminales. No creo que la mafia les encargue trabajitos a ninguno de ellos. Su grado de chapucería es tal que aún no puedo creerme que no estén entre rejas. Solo la incompetencia de los detectives y sus desacertados interrogatorios y registros están a la altura de asesinos tan poco meticulosos y profesionales como los que aquí se presentan. Si no les delatan sus actos lo harán sus palabras y si no sus propios vecinos, señores cotillas con muy malas pulgas.

La leyenda de Barney Thomsom

En La leyenda de Barney Thomson, la ciudad más lujosa y los paisajes más bonitos con vistas a un lago contrastan con barrios empobrecidos y estercoleros donde un cadáver puede desaparecer sin dejar pistas de una sola pieza o desmembrado cubierto con papel adhesivo o en bolsas de basura. Una vida en este film parece no valer nada, una larga lista mucho menos. Los sentimientos están prohibidos cuando uno traspasa la línea de la locura que aquí se manifiesta en  todo su esplendor.

Antes de mirar dentro de cualquier nevera o frigorífico yo me lo pensaría muy mucho. Puede que desde el congelador asomen unos pies o manos conocidos. Si el electrodoméstico pertenece a la familia Thomson entonces las dudas desaparecen de un plumazo.

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