Festival de Málaga: No llores, vuela

 

Festival de Málaga

Una norteamericana, un irlandés y una francesa protagonizan una película escrita y dirigida por una peruana y hablada en inglés. Este largometraje sirve para inaugurar el Festival de Cine Español de Málaga, porque hay varios productores españoles implicados en el tema. Lo sé, esto empieza como un chiste malo, pero es que ha sido difícil intentar empezar esta crítica sin mencionar la escasa condición española de No llores, vuela. Entiendo que la elección de esta película tenga la intención de atraer las miradas hacia el festival con una producción compuesta por actores internacionales (que por cierto no han venido a presentar la película). Pero opino que lo deseable hubiese sido compensar y dar aire a alguna otra película más necesitada de focos, sobre todo cuando la clausura también estará protagonizada por el idioma de Robert Duvall. Pero bueno, vayamos a la película.

No llores, vuela cuenta la historia en dos tiempos de la madre Jennifer Connelly y su hijo 30 años después, . Un pasado en común en el Círculo Polar Ártico y un deseo de reencuentro por parte del hijo suponen el eje fundamental de la película de Claudia Llosa. Todo bajo la mirada de una periodista, , que irá descubriendo hechos a la vez que nosotros.  

A pesar de su construcción esquemática a la hora de ir dosificando la información, el de Claudia Llosa logra que al menos mantengamos la atención, curiosos por saber qué separó a los personajes de la madre y el hijo. La narración en paralelo entre pasado y presente es mantenida con buen ritmo y, sobre todo, muy defendida por unos más que correctos Connelly, Murphy y Laurent. Vamos, que aburrida la película no es.

Festival de Málaga: No llores, vuela

Pero mientras que No llores, vuela funciona medianamente bien en su parte dramática, resulta muy insuficiente a la hora de intentar darle hondura y reflexión a lo que está contando. Así, el tono new age del relato y algunas de las conversaciones caen en una pedantería que en ciertos momentos bordea el ridículo, sin llegar a caer del todo, afortunadamente. El intento por darle profundidad a una historia muy cercana al Estrenos TV resulta completamente baldío y No llores, vuela no consigue ser el drama intenso que quiere ser, quedándose en un simple y correcto drama.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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