Festival de Málaga 2018: NO DORMIRÁS, vigilia racional

 

No dormirás no parte de un planteamiento original. Pesadilla en Elm Street ya jugó en su día con el sueño y la vigilia, con los límites difuminados entre realidad y pesadilla. Que Goya nos hablara de cómo el sueño de la razón produce monstruos ha propiciado que autores desde André Breton hasta David Lynch den rienda suelta a su imaginación con consecuencias que escapan a menudo a nuestra comprensión. No dormirás no se mueve dentro del imaginario del sueño, sus protagonistas huyen de él, pero no se trata de escapar de la “surrealidad” (surrealismo, más allá de la realidad), sino de abrazar las mismas metas por un sendero distinto.

No dormirás

La premisa no entra en pormenores científicos: un grupo de actores bajo el liderazgo de la directora teatral Alma Böhn (Belén Rueda) se someten a un exhaustivo periodo de insomnio con el fin de trascender las barreras de la capacidad humana para enlazar con una suerte de “limbo extrasensorial”. La película no termina de ver este trasunto como una vía de experimentación, sino la excusa perfecta para introducir la dimensión espiritual. Esta esfera es la que sustenta la atmósfera, un ambiente que por su familiaridad y escasa originalidad no consigue oprimirnos. Esta es una de tantas películas obsesionadas por el susto fácil, por liberar el estrés con el jump scare. Ofrece demasiados instantes al espectador para que se acomode y relaje, y lejos de aprovechar tales instantes para jugar con su comodidad, las escenas de tensión se manejan de forma anodina, con sustos previsibles como mirar debajo de la cama o que alguien te toque el hombro por la espalda. Así la mirada del espectador se distrae y la despega de la pantalla, deja de ser cómplice de lo que ocurre.

La obra tenía todas las piezas a su favor para resultar, si no terrorífica, al menos interesante. Que la trama se enmarque en el contexto de una obra de teatro es un buen recurso para diluir la frontera entre realidad y ficción. Este es un tema que subyace a ratos en la película pero no termina de coger forma. Salvo en el giro final, a lo Shyamalan, la película nunca explora esto a fondo, y si las alucinaciones acontecen, rápidamente sabemos que estamos ante una. Esto es lo que diferencia a un cineasta como Christopher Nolan de un autor como, una vez más, David Lynch: Nolan no puede dejar de ser racional, Lynch abraza lo irracional.

No dormirás

La película comienza explicando cómo la vigilia puede permitirnos alcanzar nuevas espectros de la realidad más allá de la razón, pero el lugar alcanzado todavía resuena tan lógica como las explicaciones que justifican lo que ocurre. En una obra que se vale del motivo del insomnio, el surrealismo podría ser una fuente amplísima del que tomar referencias para imprimir en tu obra un matiz hipnótico, mas exceptuando los azarosos ejemplos del insecto y las marionetas, más afines a la típica estética de terror que al movimiento de vanguardia, nada parece indicar una mínima cercanía. El contacto con una supra-realidad se limita a una simple interacción con fantasmas en el entorno cercano y la desorientación apenas está en dicho contacto momentáneo. La película podría haber alterado la percepción de los personajes a medida que aumentan sus horas de vigilia, acrecentar la ilógica del mundo que perciben. Blind de Eskil Vogt conjuga la creación literaria y la ceguera para elaborar una metaficción que transmite la evolución de su protagonista, cuya ceguera impide ver que ocurre en la realidad. Mientras tanto, No dormirás se apega a la sorpresa inesperada, ejecutada con lógica sí, pero ¿y qué más? No podemos seguir alabando el mismo esquema de giro argumental de El sexto sentido, porque, al igual que los sustos, los acabamos viendo venir.

Esta crítica ha de funcionar como una llamada de atención contra el conformismo, el no temer por hacer algo distinto por creer que, tu público no te va a entender. Tampoco debe ser esto una reprimenda, no es que No dormirás sea una película sin más aspiración que la de entretener. Sin embargo, si tampoco consigues asustar correctamente, que es tu principal objetivo, ¿qué puede esperar uno de ti?

Carlos Campoy

Estudiante de Historia del Arte, co-creador del cortometraje 'Te elijo a tí', escritor en El Cine en la Sombra y tertuliano en El Color del Cine. Como cineasta y escritor novato, busco aprender de todas las maneras posibles, con influencias desde "La gran belleza" hasta "Shadow of the Colossus", guardando al cine y el videojuego un lugar siempre en el corazón.

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