Despido procedente, ¡No confies en nadie, Imanol!

 

El trabajo hoy en día está muy mal, conseguir uno a veces es misión casi imposible y conservarlo es una proeza ¡aquí y en Sebastopol! Javier () es un hombre de buen corazón que intenta hacer el bien mirando a quien, un empresario español que vive y trabaja en , que intenta salvar de la quema a sus empleados y dar una alegría a su bella y joven esposa con un merecido ascenso y unas clases de tango que le hacen mucho daño, tanto como para cambiar de calzado. Junto a él trabaja codo con codo y baila como los ángeles Sam, el español , que es un caradura fuera del curro y un bromista dentro de él. El tercer mosquetero es Rubén, en estado puro, un argentino de pura cepa que vive inmerso en una que ya es eterna y que últimamente solo piensa en amargarle la vida y hacerle todo tipo de perrerías a Javier porque este ¿le dio mal una dirección en la calle?, aquí pondría un emoticono de cara extrañada. Muy grande la manera de presentarlo haciendo un guiño a un vídeo que se hizo viral hace tiempo con un hincha de fútbol que vive a tope los partidos de su equipo. Despido procedente es una comedía pícara del director de Viral, Lucas Figueroa, donde nadie es lo que parece ni lo que se imagina, donde todos menos Javier, tienen doble o triple cara y mucho rostro.

Despido procedente

Mujeres infieles, socios que te hacen la cama en el trabajo, vigilantes de seguridad incompetentes y mafiosos colocados hasta las trancas que se acercan al sol que más calienta y jefazos que ponen zancadillas a diestro y siniestro traicionando al más competente y leal de sus empleados que aun no sabe ni sospecha que desde hace tiempo lleva un cuchillo clavado en la espalda pueblan la trama de Despido procedente. En esta empresa no hay becarios a los que colgarles el muerto, la corrupción salpica a las grandes esferas y a una cúpula que aunque está en las alturas cae muy bajo. Argentina cuenta con un corralito lleno de ganado de lo más curioso, secundarios de lujo en silla de ruedas con ideas de bombero torero que al final son un éxito, matones del tres al cuarto a los que no les importa patear el culo, por una modesta cantidad de dinero o seguratas bravucones que parecen salidos de un episodio corto del gran Benny Hill.

Los corderos tienen piel de lobo, son los buenos aunque parezcan lo contrario y disimulen muy bien y les gusta que ¡los planes salgan bien! a ritmo de Carlos Gardel o de frenética carrera a lo Fast & Furious con golpes a tutiplén. Hay que apretarse el cinturón porque se avecinan curvas aunque por suerte al final la carretera es más recta, todo encaja y está grabado. Despido procedente muestra algunos de los males de un país, como por ejemplo las crisis económicas, recesiones, hurtos, secuestros exprés y allanamientos de morada o salas privadas se llevan al más divertido extremo carcajeándose Figueroa en su cara con bromitas que a veces funcionan y otras veces resultan demasiado simplonas, como el gato en la piscina o el estado alucinante de algún personaje que acaba de estrenarse en el maravilloso mundo de las drogas. Una manera fácil de mandar todo a la porra liándose la manta a la cabeza.

Despido procedente

Los escrúpulos pueden comprarse, algunas personas se venden al mejor postor pero otras hacen que la decencia y el conformismo se escriba con letras mayúsculas y no se olviden. Ser emprendedor no significa calzar un número de pie enorme y pisar con él a cualquiera. Javier ya ha aprendido la lección y le espera un futuro mucho mejor ¡La vida de un español en el extranjero es dura y el trabajo competitivo! Españoles por el mundo es una realidad vestida de color de rosa pero no la única, otras están tuneadas, como el coche del protagonista. Algunos están encantados y acostumbrados a lo nuevo pero otros prefieren volver a lo malo conocido aunque esté a muchos miles de kilómetros.

Es frecuente ver este tipo de películas en el cine cómico norteamericano con empleados de multinacionales que son engañados por sus jefes ¡Dick, Jim Carrey y Jane, Téa Leoni nos lo pueden contar! pero es más difícil encontrarlas en este que habla español. No podemos caer en la trampa, la rareza de Despido procedente no la hace mejor, pasable quizás, notable ni mucho menos. No perderemos el tiempo pero tampoco este será de oro, a lo sumo chapado.

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