Cinco momentos de Phillip Seymour Hoffman

Esta tarde de domingo nos ha caído como un jarro de agua fría la noticia del fallecimiento del actor norteamericano Phillip Seymour Hoffman. Desde aquel joven chivato de Esencia de mujer a su último papel en Los juegos del hambre: En llamas el neoyorquino desarrolló una de esas carreras intachables que siempre serán la envidia de todo actor.  Supo como nadie tener esa mezcla de seguridad y patetismo, sabiduría e inocencia tan difícil de conseguir y que es la que hace que un actor nunca se encasilla. Sin duda tuvo el ojo afinado al ver en el desesperado enfermero de  al sádico traficante de armas de Misión Imposible 3. Pero fue P.T. Anderson el que nos presentó a Phillip Seymour Hoffman en todo su esplendor: el enamoradizo operador de sonido de Boogie Nights que encontraba en la familia del porno a la familia que no tenía en la vida real,  el ya mencionado enfermero de Magnolia que conseguía que un padre y un hijo tuvieran su último encuentro, el disparatado mafiosillo de Punch-Drunk Love que acosaba a y, por último, el magistral y triste manipulador de The Master que le proporcionó su última nominación al . Nada se le resistió. Como decía Alexliam hace un momento: La virtud de Phillip Seymour Hoffman es que daba igual el personaje que interpretara que tú te lo creías sin rechistar. Y eso es básicamente lo que llamamos un buen actor.

Hemos seleccionado cinco momentos de la carrera de Phillip Seymour Hoffman y los hemos juntados en un vídeo. Por ahora es todo lo que podemos hacer.

 

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

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