Cautivos (The captive), efectivo thriller con poca garra

 

Hay que reconocer que más allá de sus grandes películas a finales de los 90 (Exótica, El dulce porvenir y El viaje de Felicia) el cine de cayó en una absoluta indiferencia durante la pasada década. Como si de un espejismo se tratase, el director armenio-canadiense no consiguió mantener el nivel que se puso a sí mismo y desde 1999 deambula sin rumbo. Aun así, Egoyan sigue manteniendo el beneplácito de los grandes festivales que le encumbraron. De hecho, Cautivos (The captive) participó en la pasada edición del Festival de donde fue acogida con frialdad.

La historia de Cautivos (The captive) reúne algunos de los temas habituales de la mencionada filmografía de Egoyan: el lamento por los actos del pasado y sus repercusiones en el presente, una mirada compasiva a una infancia en continua degradación por culpa de los adultos y, ante todo, una construcción narrativa en forma de rompecabezas que nos hace saltar en el tiempo hasta llegar a un climax que junta todas las piezas. Todo ello viene enmarcado en un formato de con el objetivo en la búsqueda de una niña que desapareció ocho años atrás y que comienza a dar pistas de que está viva.

Cautivos (The captive)

Como thriller Cautivos (The captive), funciona de forma más que efectiva proponiendo un relato que se ve con interés y con un ritmo más lento del habitual en este tipo de películas. Los diferentes giros nos mantienen alerta y hacen de la película de Atom Egoyan un modélico thriller que a pesar de la dureza de su historia de abusos infantiles se ve con agrado. Tanto los helados paisajes canadienses como la excelente nómina actoral dan un plus de atención a Cautivos (The captive) que, a pesar de todo lo mencionado, no alcanza cotas mayores.

Egoyan no consigue trascender su historia donde pesa más la historia policial que la humana, perdiendo así la oportunidad de indagar en temas propuestos pero poco desarrollados. Tampoco ayuda demasiado a tirar hacia arriba a Cautivos (The captive) algunos personajes algo paródicos que en lugar de provocar oscuridad rozan el ridículo y nos sacan demasiado de la historia, por no hablar del irritante uso de la música en muchos momentos.

Cautivos (The captive)

Los aficionados al thriller tienen aun así una historia que no aburre en ningún momento pero que decepciona por el escaso vuelo que alcanza y que con estos mimbres podría haber sido mucho mayor.

Paco Casado

Con cuatro años insistí a mis padres en que tenían que llevarme a ver Superman II a pesar de estar yo con 40 de fiebre. Mi padre me quiso meter a ver Conan, el bárbaro con cinco años y el portero del cine, sensatamente, no le dejó. Otro día me llevó a ver Octopussy y Licencia para matar y me fascinó James Bond. Sin contar con el día en el que con nueve años nos sentamos a ver 2001 porque pensábamos que era "una del espacio". Con catorce años hacía pellas en el instituto para irme por la tarde al cine. Y así podría seguir con mi educación emocional y contaros cómo el cine está asociado a mi vida.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies