Una cuestión de tiempo

Una cuestión de tiempo, una vida ordinaria y especial

Deberíamos estar ya curados de espanto y tener aprendida la lección de que los departamentos de marketing (sobre todo en el cine) son unos señores que te intentan vender una película que aparentemente no han visto. Me imagino la reunión:

– Richard Curtis, guionista de Notting Hill y Cuatro bodas y un funeral,  tiene nueva película.

– Bien, ya tenemos el eslogan: “una romántica que…”

– Pero, no es una romántica, bueno, no solamente…

Una cuestión de tiempo no es una romántica y tampoco es un y eso es lo más difícil de vender a un público al que le estás poniendo como referente dos grandes exponentes de que en realidad no lo son: mientras que Cuatro bodas y un funeral era todo un tratado sobre los diferentes tipos de amor (fraternal, platónico, desesperado…) y Notting Hill una certera reflexión sobre los problemas de la fama en una sociedad esclava de la cultura del espectáculo, en Una cuestión de tiempo se propone una mirada sobre una vida ordinaria y las capacidades de transformarla en algo especial, como si fuesen cosas contrapuestas.

Richard Curtis se está convirtiendo en un cineasta imprescindible que a la chita callando realiza películas que hablan del ser humano con una sabiduría y sensibilidad poco común: mientras en otras películas se impone la continua verbalización de las grandes preguntas de la humanidad para que sepamos que estamos ante algo importante, Curtis opta por dejar vivir a sus personajes y que las preguntas nos la hagamos nosotros en función de lo que viven. Y todo ello impregnado de una sencillez y cotidianidad donde parece que estamos viendo una romántica más, mientras nos bombardean de mil y una reflexiones acerca de la fugacidad de nuestros grandes momentos de la vida.

Una cuestión de tiempo

Además Curtis hace gala de esa gran fuerza ya manifestada en sus anteriores películas: un excelso dominio de los personajes secundarios que son los que dan sentido a la película y a la peripecia de su protagonista. Siempre recordamos al amigo de en Notting Hill y a el coro de extravagantes compañeros de fatigas en Cuatro bodas y un funeral por algo; aquí tenemos a toda la de Tim como referentes de las diferentes decisiones, o incapacidad de tomar decisiones, que modulan el tema centra de Una cuestión de tiempo. Obviamente este aspecto tiene que ir de la mano  de una buena elección de actores y solo falta echar un vistazo al plantel de actores para saber que podemos estar tranquilos.

Por cierto, ¿os he dicho que Una cuestión de tiempo va sobre un tipo que puede viajar en el tiempo? ¿No? Porque eso es lo de menos.

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