The Old Man & The Gun, homenaje a una leyenda del cine

Es imposible ver The old man and the gun sin tener en cuenta el pasado de su actor protagonista: el veterano Robert Redford. El mítico intérprete norteamericano se ganó gran parte de su fama interpretando a delincuentes simpáticos en Dos hombres y un destino y El golpe, dos éxitos comerciales de finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo XX. El viejo ladrón que encarna la estrella en el filme de parece una evolución natural de aquellos papeles que le granjearon la fama. Por otra parte, el tono crepuscular del largometraje y su obsesión por retratar a un grupo de antihéroes entroncan con el cine del denominado Nuevo Hollywood. 

The Old Man & The Gun

No obstante, quizá lo que más sorprenda en esta cinta, el canto de cisne de la carrera de su intérprete principal, sea su tono. El director desecha la tensión del propia de las películas de atracos para ofrecernos una particular con elementos dramáticos. No importan tanto los robos sin de su personaje principal y sus compinches, inspirados en hechos reales ocurridos en Estados Unidos a principios de los ochenta, como el retrato de unos individuos que afrontan como pueden su franca decadencia personal. Incluso el policía que persigue a estos particulares ladrones parece abrumado por el paso del tiempo y su entrada en la cuarentena, una década en la que comienza el declive físico. 

Lowery ofrece un trabajo de extraña placidez que parece deleitarse con su ritmo pausado y sin prisas acorde al de sus baqueteados protagonistas. Hay también un cariño por sus imperfectos personajes y un nada oculto homenaje a su maduro reparto y un cine, el de los arriesgados setenta, bastante distinto al que impera en la segunda década del siglo XXI. La cinta es un evidente tributo a Redford en la que parece ser la último largometraje de su carrera. Con el pretexto de documentar el pasado del rol principal se muestran fotografías del actor en sus diversas etapas vitales y se incluyen fragmentos de algunas de sus películas, entre las que destaca humana, el clásico de Arthur Penn. Menos evidente es el homenaje a Sissy Spacek. Lowery es un admirador de Malas tierras, una influencia muy evidente en su filme En un lugar sin ley. Quizá por ello ha decidido que la madura intérprete vuelva a encarnar a la novia del forajido, como ya hiciera en la célebre cinta de Terrence Malick, aunque en esta ocasión lo haga con bastante más edad y sentido del humor. 

The old man and the gun

En definitiva, The old man and the gun es una interesante obra menor que deja patente en todo momento su principal objetivo: rendir culto a una leyenda del séptimo arte llamada Robert Redford. 

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