The company men, el estado de las cosas

Lo mejor que se puede decir de The company men es que parece una producción de la HBO. También es lo peor porque HBO no deja de ser una cadena de televisión. La mejor televisión del mundo, pero televisión al fin y al cabo. Y aquí estamos hablando de cine. El caso es que hasta me he asegurado a ver si no era una producción televisiva estrenada en pantalla grande en Europa, algo más habitual de lo que creemos. No quiero entrar en la disquisición de Cine contra Televisión porque no es este el tema. Son medios diferentes y punto, ninguno mejor que otro.

The company men cuenta con un espléndido cuarteto de actores ganadores de un Oscar y ya por ahí te tienen ganados. Ben Affleck es un actor más sólido de lo que todo el mundo está empeñado en ver y aquí lo demuestra. Interpreta a un joven ejecutivo que de un día para otro es despedido de una gran empresa en crisis. Por su parte, Tommy Lee Jones y Chris Cooper representan a la vieja guardia corporativa que también sufre los estragos de la recesión mundial. Por último, Kevin Costner es el cuñado albañil, resignado y trabajador de los de a sol y sombra. Los cuatro muestran diferentes formas de enfrentarse a la crisis financiera que nos inunda, una crisis que no sólo es económica sino moral. Sin duda ellos son lo mejor de la película.

El mensaje está claro, las empresas despiadadas se han aprovechado del trabajador que son los que ahora pagan el pato. Y ya está. Todo lo demás es un retrato demasiado amable y falto de mordiente. Que esto es América, la tierra de las oportunidades, el oasis de los soñadores. Y a pesar de lo dramático del asunto, el buenismo termina imponiéndose, que los personajes de las películas americanas tienen que superar los obstáculos y superarlos. John Wells no es Ken Loach ni Michael Moore. Tampoco lo pretende. El director y guionista prefiere mantenerse en un zona gris de comfort no sea que el público se deprima demasiado, que ya suficientemente mal está la cosa.

The company men se deja ver con agrado y hasta terminas reconfortado, con ganas de que te despidan. Parece que aun tardaremos en ver la gran película que refleje lo que estamos viviendo y sufriendo. Quizás aun estemos demasiado metidos en el agujero. A ver si vemos ya de una puta vez la luz al final del túnel.