Terror Molins 2017: SUPER DARK TIMES, caramelito visual noventero

La primera media hora de Super Dark Times no invita precisamente al optimismo. La ópera prima del director Kevin Phillips empieza como una versión sobrehormonada de Stranger Things protagonizada por una pandilla de adolescentes que sólo piensan en mojar. Sustituyendo ambientación ochentera por ambientación noventera pero manteniendo los paseos en bicicleta y la estética visual de la serie de Netflix.

Super Dark Times

Esta introducción puede hacérsele un poco cuesta arriba a los espectadores ya que los intérpretes actúan demasiado bien. Y eso significa, al tratarse de adolescentes insufribles, que provocan muchísimo asco. En definitiva, que lo que viene a ser empatizar con ellos sin compartir franja de edad (y aun así) se convierte en una proeza a la altura de los peores sociópatas del planeta. Pensad en los primeros actos de Hostel o Red State y sabréis a lo que me refiero.

Afortunadamente, la cosa va de menos a más. Superado el primer bache, se revela como un thriller con sus buenas dosis de tensión, dilemas morales, secuencias oníricas pesadillescas de las que quizá se abuse un poco y momentos escabrosos. Y si bien el guión no es nada del otro mundo y algunos giros de cara a la recta final son ejecutados de forma algo más torpe de la deseable, algo tiene Super Dark Times que te hipnotiza frente a la pantalla y te sumerge de lleno en su oscuridad.

Seguramente ese algo tenga mucho que ver con su director, Kevin Phillips, del que ya podríamos aventurarnos a decir que le espera un futuro de lo más prometedor. Phillips tiene una capacidad tremenda —que recuerda en muchos aspectos a la de realizadores como Cary Fukunaga— para estremecernos e inquietarnos visualmente aunque el libreto no acompañe. La escena con la que abre la cinta es sugestiva, triste, grimosa, cruda y te pone rápidamente en situación para lo que está por venir aun sin estar directamente relacionada con su trama posterior.

Super Dark Times

Es muy posible que dentro de unos meses ya no recuerde apenas ningún detalle sobre la trama de Super Dark Times, pero estoy muy seguro de que sus imágenes se me quedarán grabadas en la retina durante mucho tiempo. Concluimos entonces con que a este señor lo que le hace falta es un buen guionista para desarrollar todo su potencial. Cuando lo esté petando dentro de unos años, recordad que lo leísteis aquí primero. Y si al final resulta que no vuelve a rodar un carajo o que su siguiente película es un truño, pues os calláis y aquí no ha paso nada.

Por lo demás, Super Dark Times es carne de festival: tensa, perturbadora y plagada de oscurité. Recomendada para todo aquel que quiera pasar un buen mal rato sin muchas complicaciones.