El día del espectador: “Space Jam” (1996)

En 1997 las nociones sobre el baloncesto eran básicas: no gritar gol cuando se metía una canasta, no gritar canasta cada vez que se metía una canasta y no doblarse un dedo. Con esa triada de reglas para sobrevivir en cualquier cancha, me convertí en un amante del basket – porque así, dicho en inglés, te daba un toque mucho más trendy– era tan alto el afán por el deporte que siempre convencía a todos para abandonar la pista de fútbol para ir a la de baloncesto – que era…

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