Babadook, releyendo el cuento

Las luces de la casa, apagadas. Las persianas, a media altura. La tenue luz de una farola entra por la ventana, y un niño que no puede dormir se tapa con la sábana hasta los ojos. Una suave voz canta, entre cariñosa y terrorífica, susurra un canto que solo el niño puede escuchar: “Duérmete niño, duérmete ya, que viene el Coco y te comerá”. Fundido a negro. Teniendo una secuencia así, ¿cómo es posible que en España hayamos estrenado cientos de tunos negros, school killers y artes de morir, pero…

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