Asalto al poder, destrozar Washington puede ser divertido

Hay que reconocerle a Roland Emmerich el mérito. Que vayas a los estudios de Hollywood con una idea descabellada una detrás de otra y que éstos te la financien así sin más debe ser reconocido. Tras resucitar a Godzilla, cargarse Nueva York y acabar con el planeta ahora toca destruir la Casa Blanca y un par de símbolos más de la ciudad de Washington.Y lo hace tomándose la cosa a cachondeo.

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