Ane, las heridas del nacionalismo violento

Además de la normalización democrática, la renuncia a la lucha armada por parte de ETA en 2011 ha traído nuevas aportaciones en series y películas que enriquecen los tratamientos del terrorismo con perspectivas más plurales y mayor libertad. En realidad, ya en 2008 hay al menos tres títulos que anticipan los nuevos enfoques: Todos estamos invitados (M. Gutiérrez Aragón), Tiro en la cabeza (Jaime Rosales) y El infierno vasco (Iñaki Arteta).  Nos referimos a películas incómodas para la democracia, como Lasa y Zabala (Pablo Malo, 2014) sobre el ominoso crimen…

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