El crack cero, para cinéfilos de la vieja escuela

Lo dice un personaje de El crack cero, Rocky, el amigo con quien Germán Areta charla de boxeo: el pasado siempre era mucho mejor. También para José Luis Garci, que lleva rodando más de cuarenta años y sólo en los diez primeros, los que median entre las dos asignaturas (pendiente y aprobada, 1977-1987), su cine se situaba en el mismo tiempo del espectador, un presente donde los personajes adquirían la fuerza de la verdad, el espesor del reconocimiento inmediato. 

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