Un lugar tranquilo, ¡silencio, por favor!

Todo aquel que se disponga a rodar un film de terror saliéndose de los cánones preestablecidos y de los clichés más sobados lo tiene muy difícil: si se pasa de arriesgado seguramente encantará a la crítica pero aburrirá a la mayoría de su público potencial, pero si llena su película de sustos baratos lo único que conseguirá es un producto de usar y tirar que pasará sin pena ni gloria. Un lugar tranquilo no es ni una cosa ni la otra. No es un delirio gafapastil, pero por suerte tampoco…

Leer más...