G.I. Joe. La Venganza, la rutina de costumbre

Por alguna razón que mi cerebro no acaba de comprender la anterior entrega de G.I. Joe no me pareció tan espantosa como se va diciendo por ahí. G.I. Joe era un espectáculo descerebrado, absurdo y consciente de su naturaleza chorra. Más o menos como le pasaría después a Battleship el público parece no aceptar el sano cachondeo que suponen estas películas y parece preferir la seriedad de propuestas en la línea de Christopher Nolan. Con la intención de hacer una mejor película se afrontó este G.I. Joe. La Venganza contratando al director del documental sobre Justin…

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