“Madre” y el nido vacío

Teniendo en mi mente Stockholm, creía que Sorogoyen no sabía hablar en imágenes. Como tantos otros, cámara al hombro, realizaba su gran guion sin ir más allá. Madre vino a confirmar mi teoría, un cortometraje apto como ejercicio pero sin mucho más que añadir. Me alegró reconocer mi error, sin embargo, al ver Que Dios nos perdone y El reino; me ilusionó ver a un cineasta capaz de aunar en su estilo la asepsia del realismo con la personalidad de un autor. Sorogoyen es donde mis prejuicios se rompieron, y…

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